Caleta Olivia (agencia)
El caso de esta mujer de 42 años víctima de una brutal violencia de género conmocionó a esta ciudad, cuando poco después del mediodía del martes 22 de setiembre procuraba escapar a pie por el pasaje Quinquela Martín del barrio Minicentro (también llamado PV) de un hombre de 34 años con el que había roto relaciones debido a su manifiesta agresividad.
Días antes lo había denunciado ante la Comisaría de la Mujer porque la golpeó e incluso la mordió en un brazo, pero desde esa repartición policial sólo se limitaron a llamarlo por teléfono y por toda respuesta el individuo decía que llamaban a un número "equivocado".
Hernández, tal como lo pudo establecer El Patagónico, tenía antecedentes de golpeador e incluso sobre el mismo pesaba una orden de prohibición de acercamiento a otra mujer expedida por un juzgado de Pico Truncado a principios de este mismo año.
María Cristina Flores tenía dos trabajos: por la tarde cuidaba niños en un Centro Integrador Comunitario y por la mañana era empleada de un comercio de reparación de electrodomésticos ubicado a unos 100 metros del sitio donde se produjo el hecho de sangre.
Fue precisamente cuando salía de ese lugar que la esperó Hernández con su camioneta y la invitó a charlar, pero como la mujer lo rechazó, e intentó huir extrajo un revólver calibre 32 con el que le asestó tres balazos y cuando algunas vecinas le gritaron "¡qué hacés hijo de puta!", él mismo se disparó en la cabeza, presuntamente creyendo que María Cristina ya estaba muerta.
"VIVO DE MILAGRO"
Ayer, la mujer que se halla en una sala de internación general recuperándose de las heridas, accedió a dialogar con El Patagónico. En principio dijo sentirse bien y que le agradecía a Dios "haber puesto sus manos en la de los médicos que me salvaron la vida" y además que se sentía reconfortada por el acompañamiento de sus familiares, compañeros de trabajo y otros allegados.
"Lo que me pasó fue un momento muy desgraciado y debo decir que la violencia de género está presente en todo momento, tanto de hombres como de mujeres, pero nosotras somos más débiles y tenemos que estar atentas a percibir cualquier situación", reflexionó.
Al hacer referencia a su ex pareja, nunca lo llamó por su nombre pero contó que "lo conocí por amistades y en un principio parecía ser una persona buena, pero me fui dando cuenta de que tenía algunos problemas. Ahora él murió y se llevó sus problemas y sus pecados a la tumba y me dejó tranquila, pero igual siento miedo de volver a caminar por las calles"
Relató también que el individuo "me seguía y no aceptaba un 'no'. Ya le había dicho que no quería saber nada más con él y ese día (el martes 22) apareció en su camioneta, se bajó y me dijo 'quiero hablar con vos, ¿por qué me denunciaste?'".
"Entonces me hice para atrás como presintiendo el peligro y cuando vi que sacó un arma comencé a correr y fue cuando me hizo un primer disparo que sentí en el cuerpo; luego otros dos, pero esos no los sentí y luego perdí el conocimiento", prosiguió.
"Recién el día viernes me despertaron los médicos que me habían hecho las operaciones; entonces supe que vivo de milagro y tomé conciencia del dramatismo que había pasado", añadió.
"Yo soy madre soltera, me separé hace mucho de mi marido y tengo un doble trabajo para poder pagar el alquiler, la comida y ayudar a mis hijos, pero a partir de ahora -evaluó- mi vida será difícil porque costará superar un problema que es el miedo de caminar por las calles porque no sé qué me puede pasar, a pesar de que esa persona que me hizo daño ya está muerta".
Al final de la informal charla dijo que "físicamente me siento bien. Los médicos me dijeron que la rehabilitación llevará un tiempo, sobre todo del brazo ya que una de las balas afectó un nervio y lo tengo inmovilizado. El proyectil que alcanzó mi cabeza no ingresó y el que llegó al pulmón afortunadamente fue una herida que no va a tener complicaciones, según me dijeron otros médicos".