Náutico YPF cumplió 72 años como nexo entre la comunidad y el mar

Instalada a orillas de la costa de Kilómetro 3, la entidad que se inició como Club de Pesca y Náutica “El Tiburón” celebró un nuevo aniversario con un crecimiento sostenido en infraestructura. Y un compromiso docente y social arraigado en Comodoro Rivadavia.

Un club de puertas abiertas, donde la premisa es vincular a la comunidad de Comodoro Rivadavia con el mar, es la carta de presentación del Club Náutico YPF, que ayer cumplió 72 años de vida, dado que un 3 de febrero de 1943 un grupo de aficionados al mar daban el puntapié inicial con el club de pesca y actividades náuticas “El Tiburón”.

Con un amplio arraigo en la vinculación de personas con el ambiente marítimo, y un compromiso social con diversas instituciones deportivas, Náutico YPF sigue trabajando en forma sostenida para brindar mayores comodidades a sus 80 socios.

El desafío es ampliar la guardería de embarcaciones, que le permitirá dar respuesta a la demanda de las personas que se involucran en los distintos cursos de conductor náutico y timonel, que cuentan con el aval de la Prefectura Naval Argentina, además de cursos de buceo, manejo de kayak y embarcaciones a vela.

Su presidente, Héctor “Gringo” Durbas, dio su parecer acerca de un nuevo año de vida de la institución que representa.

“Estos 72 años de vida implican una trayectoria que pocos clubes de la zona pueden tener. Porque este club, además de ser uno de los pioneros, supo tener y conocer las mejores épocas y las peores. Hoy estamos transitando un tramo medio, y son cosas que tratamos de ir trabajando. Por suerte, siempre hay un interés que se demuestra a través de los socios que colaboran para que esto no decaiga”, sostuvo.

Promocionar la actividad del mar y darle una conciencia a la ciudadanía del potencial del medio que rodea a la capital petrolera, hoy siguen siendo los cimientos de quienes manejan la vida institucional.

DE LA PESCA DE COSTA

A LA MOTONAUTICA

Desde la pesca de costa, el club amplió su oferta a través de las primeras embarcaciones a motor, que en la época de los ‘70 tuvo su auge con la motonáutica, además de contar con artesanos que le daban vida a nuevos vehículos en el astillero propio, donde hoy se realizan reparaciones.

“Hoy ya no se cuenta con esos ‘artesanos’ de antes. Sí terminamos de reparar y volver a poner en escena el bote insignia del club, que es el ‘Andarín’, la embarcación escuela que formó a muchas personas. Ahora está nuevamente en actividad para cumplir la misma función”, comentó Durbas, respecto del bote a vela de veinte pies y seis metros de eslora que descansa en la guardería principal.

A la puesta a punto del bote, se le sumó un semirrígido, que con esfuerzo propio fue adquirido el año pasado, siendo el primer bote que compra el club en su vida, con un motor potente que le permite estar dispuesto para lo que acontezca en las costas.

AL SERVICIO DE

LA COMUNIDAD

La permanente colaboración en situaciones que se generan en el mar –hoy retornan a colaborar en la búsqueda del joven que desapareció en Caleta Córdova–, le llevó al club a contar con una distinción especial de su par, el “Comandante Espora”, cuando participaron años atrás del rescate de una serie de veleros que dieron vuelta de campana por el viento que cambió su rumbo.

“La placa de agradecimiento es por un hecho que sucedió en el club Espora, en una competencia de optimist y pamperos, donde el viento cambió y se presentó muy fuerte del oeste volteando las diez embarcaciones. En ese momento, y con la embarcación ‘La Bordila’, que piloteaba Marcos Luna, se salió al rescate de todos ellos, que tuvo un saldo favorable en un marco complicado que le valió la proeza”, enfatizó Durbas.

Asimismo, la escuela 704 de “Biología Marina” tiene a su disposición todas las instalaciones del club para la formación de sus alumnos. Como así también la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, que deja al resguardo del club su embarcación de exploración.

OBRAS EN EJECUCION

Desde un deck para el momento post actividad de sus socios, hasta una nueva entrada y verada de estacionamiento, el club Náutico YPF redobla esfuerzos para poder ampliar su guardería local y dar respuesta a particulares que compran sus propias embarcaciones, y que no poseen un lugar de resguardo.

“Tenemos dos veleros a disposición de los socios. Y estamos gestionando dos más con la Municipalidad. Además de los kayak que poseemos, la idea en grande es ampliar la guardería para dar mejor respuesta a la comunidad”, sostuvo.

La camaradería también tiene su espacio en la institución, lo que le valió que junto al Club de Buceo Neptuno de Rada Tilly –único en su especie en toda la Patagonia– lo lleven en conjunto a recobrar la vida deportiva de la Federación Argentina de Actividades Subacuáticas (FAAS), con presencia en el Mundial de Perú 2014. 

Fuente: Angel Romero

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico