Otro desafío del titular de Casación: “no voy a ceder a ningún apriete”

El presidente de la Cámara Nacional de Casación Penal, Alfredo Bisordi, afirmó ayer que no renunciará al cargo ni cederá “a ningún apriete de uno u otro tenor”.
Buenos Aires (Télam)
Antes de su declaración, el ministro de Interior, Aníbal Fernández, le había sugerido que “renuncie” para hacerle un bien a la patria. El sábado, el presidente Néstor Kirchner pidió al tribunal que encabeza Bisordi que «acelere» el tratamiento de las causas contra represores que actuaron durante la última dictadura militar en Argentina.
«No voy a renunciar ni a ceder a ningún apriete de ningún tenor, provenga de donde provenga (...) Si renuncio, estaría admitiendo implícitamente lo que se me atribuye y considero que no estoy en la causal de responsabilidad que se alega», dijo. «Me parece bien que Fernández exprese su punto de vista sobre la conducta a observar, pero el día que decida suicidarme lo voy a decidir yo personalmente y no a sugerencia de terceros», remató Bisordi.
La semana pasada, un grupo de abogados, en representación de familiares de detenidos desaparecidos y de sobrevivientes de campos de concentración, pidieron la remoción de Bisordi del Consejo de la Magistratura por considerarlo un «enemigo manifiesto» de los organismos de derechos humanos. En la acusación, los denunciantes recordaron que Bisordi también calificó como «delincuente terrorista» a Graciela Daleo, una sobreviviente de los delitos de lesa humanidad cometidos en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA).
Bisordi también ha sido cuestionado por organizaciones judías debido al fallo que liberó a los «skinheads» que habían atacado a un joven por sus creencias religiosas.
El magistrado recordó que en el tribunal de Casación ya habían recibido «discretas insinuaciones» para que renuncie. En cambio, «ahora son explícitas e imperativas desde el Ministerio de Interior», subrayó. El magistrado afirmó que no tuvo «responsabilidad decisoria» durante la dictadura militar y consideró que los organismos de derechos humanos le imputan una posible afinidad por una cuestión «cronológica», ya que le «tocó actuar (..) durante esa época».
Bisordi se refirió implícitamente a la demanda de Kirchner para que se agilizaran las causas relacionadas con violaciones a los derechos humanos al afirmar que al «número de expedientes que coexiste» se le sumaron 6.000 en 2006 y 1.200 en 2007.
En este sentido, Bisordi señaló que el tribunal que integra «realiza como máximo 20 debates por semana, lo que significan 20 sentencias en los 20 días hábiles posteriores; con lo cual hay que sacar una sentencia por día por sala».
«No podemos dejar de lado los expedientes comunes en favor de estos otros ni viceversa», aseguró en referencia a los casos de derechos humanos.
Bisordi dijo que «99 de los 111 casos que tramita la Sala IV son incidencias suscitadas en dos megacausas, que son Suarez Mason y Esma», en las que «las recusaciones han tenido gran relevancia» para retrasar su ejecución.

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