Punta Arenas: mucho más que una ciudad de compras

En el sur de Chile, en el estrecho de Magallanes, se encuentra esta ciudad a donde viajan miles de argentinos cada semana, aprovechando los precios bajos por ser zona franca, libre de impuestos. Sin embargo, más allá de las compras este lugar tiene mucho más para ofrecer al turismo, a través de excursiones, historia y el mar.
Punta Arenas es una ciudad del sur de Chile muy visitada por argentinos dispuestos a comprar electrodomésticos, ropa y otros productos a menor precio que en el mercado nacional. En el pasado, el tipo de cambio favorecía enormemente al turista local, es que la diferencia cuando la moneda argentina estaba 1 a 1 se hacía notar en tierras chilenas.
En la actualidad, el tipo de cambio no es tan favorable, sin embargo, muchos siguen eligiendo esta urbe para realizar compras y traer en forma legal e ilegal todo tipo de productos.
Claro que hoy el tipo de cambio disminuye la brecha de precios, y más teniendo en cuenta los casi 1.200 kilómetros que hay que recorrer desde Comodoro Rivadavia para llegar allí y el valor del combustible que ronda casi los 10 pesos por litro para los argentinos. Pese a esto muchos aseguran que aún sigue conviniendo comprar en Punta Arenas.
Es que esta ciudad siempre ha sido atracción por esta característica de zona franca que la exime de impuestos. Sin embargo, más allá de los productos tiene mucho más para ofrecer a través de la historia, excursiones con el sello patagónico y los atractivos que brinda el mar.

UNA CIUDAD CON HISTORIA
Punta Arenas fue fundada en 1848 como fuerte militar para reforzar las pretensiones chilenas de soberanía sobre el estrecho de Magallanes. Su clima es frío, y la temperatura media anual alcanza los 6,5 ºC, con vientos que llegan hasta los 150 Km/h.
En su visita el turista podrá conocer la Plaza Muñoz Gamero, el Palacio Sara Braun y el palacio Braun Menéndez, ambos declarados Monumentos Nacionales. También desde esta ciudad se podrá visitar el Fuerte Bulnes, la Reserva Nacional Magallanes, el centro de esquí Cerro Mirador y el Santuario de María Auxiliadora.
La ciudad es un importante centro de exportación de lana, pieles, carne ovina y madera. Cuenta con aserraderos, curtidurías e instalaciones para la congelación de carnes y el envasado de pescado.
Uno de sus atractivos históricos más visitados es el Nao Victoria, una réplica exacta del barco del expedicionario Magallanes, el cual recrea de manera perfecta como fueron aquellos tiempos.
A solo 7,5 kilómetros de la ciudad y a orillas del estrecho de Magallanes se encuentra esta réplica a escala real que responde a los planos originales de la embarcación comandada por Hernando de Magallanes.
Es un museo interactivo y dinámico que rescata el descubrimiento y permite a sus visitantes ser parte del simulacro perfecto de una experiencia de navegación del siglo XVI, en un barco de más de 25 metros de eslora, 7 metros de manga, 3 cubiertas, 3 mástiles con 5 velas y cerca de 28 metros de altura.
Por su parte, las residencias de los Braun reflejan el pasado de dos familias pioneras en la Patagonia. Además como en todas las ciudades los edificios con mayor valor histórico y arquitectónico se erigieron alrededor de la plaza principal.
De esta forma, en la sureña ciudad, recorriendo la plaza de armas se puede conocer la iglesia catedral, el edificio de la gobernación, el tradicional hotel Cabo de Hornos, el palacio Sara Braun y la residencia de José Braun Menéndez.
Cuenta la historia que Sara Braun, la dueña de la casa, llegó desde Rusia y se casó con el visionario empresario portugués, José Nogueira, quien fue uno de los primeros en dedicarse a la crianza de ovejas y fundó la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego.
Después de recibir la concesión de un millón de hectáreas en la zona de Magallanes, Nogueira murió por tuberculosis a los 48 años y dejó una gran fortuna a su esposa que la supo cuidar y administrar.
En 1895 la bella y poderosa viuda finalizó la construcción del palacio que había ordenado su esposo al arquitecto francés Numa Mayer. Todos los materiales, mobiliario y detalles de estilo fueron transportados en barco desde Europa.
Finalmente, en 1905 quedó terminada con dos plantas y una exquisita fachada con un jardín de invierno de estructura metálica. Tal como se la puede apreciar en la actualidad.  Ese mismo año, el arquitecto Antonio Beaulier construyó el palacio Braun Menéndez, propiedad del hermano menor de Sara.
Ambos edificios fueron declarados monumentos nacionales, ya que el pasado de estas mansiones del siglo XIX y principios del XX está muy ligado a los orígenes de la población. La primera es un prestigioso hotel y la segunda es el Museo Regional de Magallanes.

UNA EXPERIENCIA POR EL SUR DEL MUNDO
Además de conocer la historia, entre octubre  y abril desde Punta Arenas el turista puede realizar una de las excursiones más hermosas del fin del mundo, explorando la región más austral y virgen del sur a bordo de un crucero de expedición inolvidable, navegando a través del Estrecho de Magallanes y el Canal Beagle.
Las alternativas de programa son de 4 y 7 noches entre los hielos y el silencio de la noche Patagonia sólo iluminada por las estrellas y bajo el sonido del mar que demuestra la imponente naturaleza.
El trayecto une Punta Arenas y Ushuaia navegando por el seno del Almirantazgo hasta desembarcar en la Bahía de Ainsworth, desde donde se observa el Glaciar Marinelli con sus extraños colores y reflejos únicos.
Allí se puede visitar una colonia de elefantes marinos, para luego continuar paso por el Seno D’ Agostini avistando los glaciares D`Agostini y Serrano y desembarcando en la espectacular Bahía del Glaciar Cóndor.
En el tramo final y ya en el Canal de Beagle se aprecia la “ Avenida de los Glaciares” que  conduce a la Bahía de Yendegaia donde está la que fue la primera estancia de Tierra del Fuego y de allí al pueblo más austral del mundo: Puerto Williams.
El recorrido continúa hacia Ushuaia y de allí hacia el mítico Cabo de Hornos, donde se unen los océanos Atlántico y Pacífico. La expendición culmina con la visita al Glaciar Garibaldi y a la colonia de 120.000 pingüinos que habitan en la Isla Magdalena, demostrando que en Punta Arenas no sólo se puede aprovechar ofertas, sino también historia y naturaleza.  

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