Los participantes de la Semana Social organizada por la Iglesia Católica advirtieron que “la pobreza debe estar en el centro de las preocupaciones de la democracia” y pidieron” que “las políticas de ajuste no se practiquen sobre los pobres”. La afirmación forma parte del mensaje final leído ayer en Mar del Plata por el obispo de Avellaneda-Lanús, Rubén Frassia, miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.
“Como argentinos, y comprometiéndonos cada uno desde nuestro lugar, estamos llamados a consolidar la democracia como único camino para saldar su deuda con los pobres y descartados de nuestra patria”, dice el texto con el que se cerraron las deliberaciones de dirigentes políticos, sociales, gremiales, religiosos y de organizaciones de derechos humanos.
Los participantes, reunidos bajo el lema “Democracia, un camino de servicio a los pobres”, subrayaron que en el encuentro se puso “como centro de preocupación y debate la deuda social de la democracia con los pobres” y “se resaltó la urgencia de encontrar caminos de reparación para la exclusión y la marginalidad creciente de millones de argentinos, así como la responsabilidad de las instituciones democráticas en la promoción de políticas de inclusión, empleo y protección”.