Quién es el hombre de Sturzenegger que metió en la ley el beneficio a Massalin

Javier Ortiz Batalla fue vicepresidente de la multinacional que comercializa Philip Morris y Marlboro y ahora redactó el capítulo que le baja impuestos.

Federico Sturznegger puso a un hombre de Massalin a redactar el proyecto que beneficia a las tabacaleras multinacionales y fulmina a la industria nacional.

Se trata de Javier Ortiz Batalla, a quien Sturzenegger tuvo como Economista Jefe en el Banco Ciudad, una entidad que luego presidió desde 2016 a 2020. Antes de entrar al Ciudad, Ortiz Batalla fue vicepresidente de Massalin Particulares S.A, que comercializa en Argentina los cigarrillos Marlboro, Philip Morris, y Parliament, entre otros.

En la ley ómnibus de Javier Milei, la dupla Sturzenegger-Ortiz Batalla introdujo cinco artículos a medida de las grandes tabacaleras.

Esta es la tercera vez que el macrismo impulsa lo que en el mercado se conoce como la "Ley Massalin". Mauricio Macri impulsó en su gobierno una reforma impositiva al tabaco que curiosamente reduce alícuotas del impuesto interno a las grandes corporaciones e introduce un impuesto mínimo que perjudica directa y exclusivamente a las pequeñas y medianas empresas nacionales.

La ley 27430, sancionada a fines de 2017, estableció un impuesto mínimo de $ 28,00 -actualizable trimestralmente desde 2019- para cada envase de veinte unidades. El objetivo de la ley era reducir el impuesto interno de las marcas internacionales y aumentar drásticamente la alícuota para las marcas nacionales. Con esa ley, las multinacionales buscaban concentrar la totalidad del mercado sin competencia, destruyendo la industria nacional.

La tabacalera argentina Sarandí se presentó en la Justicia y recibió un fallo favorable para quedar exenta del impuesto mínimo. Massalin, que había impulsado la ley, lo debió seguir pagando.

Por eso ahora la multinacional directamente participó de la redacción del DNU de desregulación para que quiten el impuesto a través del estudio de abogados Bomchil. Finalmente, sus deseos no entraron en el DNU pero fueron cumplidos en la ley ómnibus.

Con esta nueva normativa, Massalin busca recuperar el terreno en el mercado, ya que un paquete de Marlboro cuesta el triple que uno de industria nacional. El Estado, en tanto, recaudará menos.

Llamativamente, el del tabaco es uno de los pocos impuestos que elimina Milei tanto en la ley ómnibus como con el DNU. Luego de haber prometido en la campaña que llegaría a la presidencia para eliminar impuestos, Milei subió el impuesto a las ganancias, eliminó el Compre sin IVA y hasta subió las retenciones a la soja.

Más llamativo aún es que enviará un ejército de controladores para controlar los precios en los kioscos, una medida utilizada hasta el cansancio por el kirchnerismo.

El otro punto que le exigían a Milei las multinacionales como British American Tobacco, la ex Nobleza Piccardo, es el permiso para comercializar el cigarrillo electrónico. Con la ley ómnibus lo tendrán permitido pagando una tasa de sólo el 20%.

Fuente: La Política Online

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