Seis policías a juicio por avasallar y golpear a una familia

La jueza penal Ivana González autorizó la elevación a juicio oral y público de una causa por abuso de autoridad y otros delitos, en la que se encuentran imputados cinco efectivos de la fuerza de seguridad pública.

La decisión fue tomada en el marco de una audiencia preliminar desarrollada este jueves en tribunales de Trelew, en la que se encuentran imputados Héctor Almirón, Luis Cuevas, Ricardo Rodríguez, Luciano Toranzo, Javier García y Nelson Cárcamo por allanamiento ilegal en concurso real con lesiones leves agravadas por haber sido cometidas abusando de su función como miembro de la fuerza policial y por la utilización de arma de fuego y con daños, en concurso ideal con incumplimiento de los deberes de funcionario público, en calidad de coautor.

UNA NOCHE DE TERROR

De acuerdo a la acusación pública expuesta por el fiscal general Fabián Moyano y la adhesión plena de la querella, constituida por el defensor público penal y coordinador del Área de Violencia Institucional, Carlos Pericich, los hechos ocurrieron el 7 de septiembre de 2018 cuando el oficial a cargo, Héctor Almirón, se desplazaba en el móvil policial junto al chofer, cabo Luciano Toranzo, el sargento Luis Cuevas y el agente Ricardo Rodríguez.

Al observar en Avenida de los Trabajadores casi Colombia un auto con vidrios polarizados y varias personas en su interior, decidieron demorarlo. El mismo era conducido por Miguel Angel Molina, quien no acató la orden.

Empezó entonces una persecución hasta su vivienda en la que residía Walter Leandro Ramírez y su mujer Verónica Molina -tía de Miguel Ángel- junto a sus tres hijos menores de edad. A ese lugar llegó, escapando de la policía, Miguel Ángel Molina con su auto e inmediatamente atrás arribó el móvil policial. Molina ingresó su auto en el patio delantero de la vivienda, junto al de la familia Ramírez.

En el interior de la vivienda se encontraba durmiendo el denunciante Ramírez, y su mujer Verónica Molina cenando con sus hermanas Andrea y Daiana Molina, todas junto a sus hijos, menores de edad.

Los cuatro policías bajaron armados del móvil y organizados, el cabo Toranzo se dirigió al vehículo de Molina seguido por el sargento Cuevas y el agente Rodríguez, que apuntaba al interior del rodado con su arma reglamentaria.

Los tres efectivos policiales ingresaron así, sin contar con orden judicial, ni existir motivos de urgencia ni causa probable que acreditara la necesidad de ingresar violentamente, de noche, a esa dependencia inmediata a la morada -patio frontal-. Mientras, el oficial ayudante Almirón permaneció sobre la calle, a pocos metros, exhibiendo su arma entre sus manos.

VIOLENTOS CON MUJERES

Los policías desplegaron este accionar ignorando deliberadamente a Verónica Molina, que para entonces había salido de la vivienda junto a sus hermanas y se había dirigido hacia los efectivos preguntando qué sucedía y diciéndoles que se detuvieran porque había menores en el hogar.

En ese instante, el agente Rodríguez, molesto, le asestó una fuerte patada al perro, mascota de la familia. Al no obtener respuesta, ni haberse identificado los efectivos, Verónica Molina tomó su teléfono celular para filmar el accionar policial, y para impedirlo, el oficial Almirón le asestó un fuerte golpe de puño en la mano derecha con la que sostenía el celular, lo que hizo caer el teléfono al suelo, rompiéndose el mismo y lastimando a la mujer.

Ante esta agresión, Molina salió corriendo a la casa de su hermana a pocos metros de la suya. Mientras, Miguel Ángel Molina arrojaba piedras a los uniformados para que se retiraran del lugar, quienes respondieron de la misma forma, pero además, comenzaron a disparar hacia las personas y la vivienda proyectiles de plomo y postas de goma con armas de fuego reglamentarias y escopetas.

A su vez, y debido a los estruendos y gritos, Walter Ramírez se había despertado y salió de la vivienda, desarmado y con las manos en alto, solicitando a los policías que se detengan, momento en que el cabo Rodríguez, sin motivo alguno, portando una escopeta anti tumulto, disparó consciente y voluntariamente, hiriéndolo.

Los policías, alternándose con otros que fueron arribando en los móviles desde distintas dependencias policiales, varios de los cuales no pudieron ser individualizados, se plegaron al ataque, actuando de manera conjunta, disparando armas de puño, escopetas AT, arrojando piedras hacia la vivienda y los vehículos, y golpeando las cámaras de video vigilancia y los autos de las víctimas, mientras éstas se refugiaban en el interior de la morada.

De acuerdo al resultado de la pericia se constató que uno de esos policías que participó de la embestida fue el cabo primero Javier Marcelo García, efectuando disparos en el lugar con su arma reglamentaria.

Por su parte Almirón, valiéndose de su bastón tonfa, ingresó a la propiedad y rompió una de las cámaras exteriores de un golpe, siguiendo con el automóvil de Molina y después con el del denunciante, golpeándolo intencionalmente, tanto en la parte trasera como en el lateral derecho, hasta llegar a la puerta de ingreso a la vivienda.

Luego, los uniformados se retiraron, llevándose detenido a Jonatan Redlich, que iba junto a Molina en el auto, previo apuntarle con un arma de fuego e hiriéndolo en su mano derecha. Con estas acciones, los policías provocaron lesiones a las víctimas y causaron numerosos daños materiales a la propiedad.

Aproximadamente cuatro horas después, el oficial Almirón volvió al domicilio de Ramírez junto al oficial Nelson Cárcamo, para realizar una presunta inspección ocular. Ingresaron a la vivienda sin contar con orden judicial de allanamiento, la cual fue requerida horas después.

Paralelamente a lo ocurrido, para dejar constancia de la intervención policial en el lugar del hecho, el oficial Fabián Almirón instruyó una actuación de oficio, que dio origen a la causa involucrando a Jonathan Redlich por atentado, resistencia a la autoridad y abuso de arma de fuego dejando constancia del personal interviniente, sobre los motivos de la persecución a Molina, de su presencia en el lugar del suceso, de la actividad desplegada y de la detención.

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