Un fatal incendio que destrozó una casilla en la zona de chacras de la extensión del barrio Máximo Abásolo se cobró la vida de un hijo y un sobrino del vecinalista Roberto Varela. Ocurrió en horas de la madrugada y ambos se encontraban en el lugar junto a dos jóvenes que se salvaron por milagro.
De acuerdo a los datos recabados por Diario Patagónico, la tragedia se desató alrededor de las 5 de ayer cuando Gabriel Varela (17), José Luis Romero (14) y dos hermanos de apellido Rivas de 20 y 16 años se encontraban en el interior de la casilla, donde había un anafe y una garrafa.
Según los datos aportados por los testigos al personal policial que llegó al lugar, los jóvenes estaban cocinando tortas fritas, lo que provocó un incendio en el interior de la casilla, la cual estaba revestida con maderas y otros materiales de rápida combustión.
Ni bien se desató el incendio, el hermano mayor de los Rivas alcanzó a sacar del brazo a su hermano menor y, según le explicó a los peritos, empezó a gritar para que salieran tanto Varela como Romero, pero la propagación del fuego impidió que los primos abandonaran el lugar a tiempo.
En medio del desastre, con la casilla totalmente envuelta en llamas, el mayor de los hermanos Rivas ingresó para tratar de socorrer a sus amigos, pero fue en vano porque el fuego ya había consumido el sector de las camas donde murieron calcinados ambos muchachos.
En el lugar, se vivieron escenas desgarradoras con la llegada de familiares y amigos de los jóvenes, principalmente del vecinalista Roberto Varela, quien no salía del asombro de lo que había pasado con su hijo y su sobrino.
En esos minutos donde el fuego consumió toda la casilla, quienes llegaron a colaborar con la policía y los bomberos del Destacamento 1, alejaron de las llamas un vehículo que había quedado estacionado a metros del trailer, pero pese a los esfuerzos resultó destruido por el fuego.
El mayor de los Rivas fue rescatado con quemaduras en varias partes de su cuerpo, mientras que su hermano menor resultó ileso y fue quien pudo aportar la mayor cantidad de datos a los efectivos de la División Criminalística.
Los cuerpos calcinados de Varela y Romero fueron trasladados hasta la morgue del Hospital Regional y la investigación quedó en manos de la Fiscalía de turno. El herido anoche se recuperaba favorablemente de sus quemaduras.
En el interior de la casilla además de la cocina a gas, había fardos de pasto seco, elementos de campo como monturas, rebenques y lazos, entre otros, que también fueron consumidos rápidamente por el fuego. Precisamente, la gran cantidad de elementos combustibles facilitaron la propagación de las llamas.