Un censo que generó algunas incertidumbres

Falta de personal y de mayor capacitación explican por qué el censo se extendió más de lo proyectado. También hubo falta de planillas que impidieron que ciudadanos pudieran contestar el cuestionario. Confusión entre censistas y habitantes de los barrios.

El reloj marcaba las 21 del miércoles, pero Sofía seguía censando en la zona norte de Comodoro Rivadavia. El horario del operativo impulsado por el INDEC había finalizado hace tres horas, pero ella seguía encuestando a los vecinos. “Faltó yo”, “Mi hermana vive a la vuelta, ¿la podés censar?”, “¿Mañana volvés?”, y “¿Falta que pases por mi casa?”, eran algunas de las preguntas que debía contestar Sofía.

La experiencia que vivió esta censista fue lo que les pasó a muchos encuestadores en Comodoro Rivadavia. Los esfuerzos no alcanzaban. Se quedaban cortos.

El miércoles comenzó de una manera atípica. Parecía domingo, pero el calendario marcaba que era mitad de semana. Algunos recordaron aquellos viejos cercanos tiempos de cuarentena estricta donde ir al almacén podía significar una causa judicial.

Los vecinos se habían preparado para recibir a los censistas. Una gran parte completó el censo virtual y solo debían pasar el código que envía el INDEC. Otros, un grupo también importante, esperaban para contestar las preguntas que figuraban en la planilla de los encuestadores.

Las horas iban pasando y, en algunos barrios, los censistas no aparecían. “Ahí ladran los perros. Seguro ahí viene”, era una de las frases que se repetía en la periferia de Comodoro. Los canes funcionan como una especie de centinela ante la falta de sistemas de alarmas. Sin embargo, el censo nunca llegó a algunos sectores de la ciudad.

La explicación de las autoridades se basó en que faltaron censistas. Según pudo saber El Patagónico, la problemática se extendió en los diferentes grupos de trabajo. Es que antes de comenzar el censo, faltaba personal y no se sabía cómo se iba a cubrir todo el territorio. Se buscó gente a último momento, pero no alcanzó. “Se salió cómo se pudo”, aseguraron a este diario.

En los grupos de censistas hubo muchas ausencias y abandonos. La falta de capacitación fue una de las excusas. Muchos censistas salían a entrevistar a los vecinos, pero completaban mal la planilla. Ante la impotencia y desconcierto decidían abandonar. Esto llevó a que los jefes de radio tuvieran que salir a encuestar para completar las tareas.

FALTA DE PLANILLAS

Otra de las complicaciones que se generó durante el miércoles es que faltaron planillas. Muchos censistas salían a recorrer los barrios y se encontraron que muchos no completaron el cuestionario virtual o que no contaban con el código generado por el sistema.

Los censistas tuvieron que completar tantas planillas a tal punto que se quedaron sin hojas. La situación llevó a que los trabajadores volvieran a los centros y pidieran más planillas. Otros nunca volvieron. “Me dijeron que iban a volver porque se quedaron sin planillas, pero estoy esperando desde las 14 y ya se va a terminar. Toda la tarde esperando para nada”, cuestionaba un vecino del San Cayetano que no había podido realizar el censo virtual.

El problema se extendió en varios barrios de Comodoro y generó malestar, por lo que desde la Dirección General de Estadística y Censos de Chubut se informó que el procedimiento continuará hasta el 24 de mayo, inclusive, para que nadie quede sin ser censado.

El reclamo es que muchos vecinos no trabajaron o no cumplieron con sus obligaciones porque esperaron durante todo el miércoles para contestar las preguntas del censo.

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