Hasta ahora se habían realizado experimentos capaces de grabar bits en estructuras algo más grandes, entre 3 y 12 átomos. La nueva técnica emplea un elemento químico llamado holmio sobre una capa de óxido de magnesio y ha permitido bajar el listón hasta el átomo individual. Con el microscopio de efecto túnel se graba magnéticamente un bit en el átomo y la información se conserva durante varias horas, pudiendo recuperarse después.
Con el microscopio de efecto túnel se graba magnéticamente un bit en el átomo y la información se conserva durante varias horas, pudiendo recuperarse después
En las pruebas grabaron los cuatro estados posibles en dos átomos (00, 01, 10 y 11) para luego leerlos sin error. Y eso es exactamente lo que necesita un disco duro: "algo" sobre lo que grabar y leer bits y que conserve la información, propiedades que se cumplen en este experimento, resumió El País.
"Gracias a esta estabilidad magnética y a la posibilidad de leer la información queda demostrado que se puede crear una memoria magnética en un solo átomo", afirman en su trabajo. Sin embargo, no hay datos sobre la velocidad de lectura/escritura o el número de reescrituras que permitirían estos "discos duros atómicos", factores importantes con respecto a comprobar cuán prácticos pueden resultar como productos comerciales.