La mujer que murió con su esposo y uno de sus hijos, Nancy Esther Roldán, vivía en una precaria vivienda en el barrio Jorge Newbery de Comodoro Rivadavia junto a otros siete niños más.
El invierno ya había comenzado a afectar a la familia desde hace días, como el 7 de junio pasado, cuando en su cuenta de Facebook exclamó “que ni se le ocurra nevar, vamos a tener que dormir todos juntos en la cocina”.
Ese fue el primer llamado de atención al que se le sumó el último, que quedó como registro de lo que deben padecer cada invierno cientos de familias: “necesito un calefactor, hace frío, como nunca LPM, tengo frío, llega a nevar me muero”.
Esas últimas letras que escribió Nancy quedaron como registro de lo cruel que puede ser la vida cuando no se puede vivir sin tener igual oportunidades que otras personas, cuando se debe recurrir a garrafas que cada día aumentan sin control y no se puede tener acceso a los servicios básicos.