Un preso se cosió la boca y así fue trasladado a otra comisaría

Se trata de Raúl Colicheo, quien el lunes pidió ser trasladado a la Seccional Sexta por problemas de convivencia en su lugar de alojamiento. Al no obtener respuestas, inició una huelga de hambre y ayer directamente se cosió la boca. Intervinieron autoridades judiciales y fue trasladado a donde pretendía.

Raúl Silverio Colicheo Puelman tiene 44 años y es oriundo de Río Negro, pero hace varios años que se asentó en Comodoro Rivadavia. En agosto de 2013 fue condenado a 4 años de prisión efectiva por el delito de robo agravado por el uso de arma en grado de tentativa.
En ese juicio la justicia le rechazó el acuerdo abreviado presentado por la Fiscalía, debido a que fue declarado reincidente por segunda vez y no internalizaba las normas de convivencia. Además, ya tenía más de una condena purgada por delitos graves.
Por ello, Colicheo cumplía la condena en una cárcel común como la Seccional Segunda que no puede alojar a este tipo de detenidos. En este contexto, al parecer el preso tuvo problemas de convivencia con otros internos y el lunes a la mañana inició una huelga de hambre.
Previo a esa medida ya había enviado una decena de notas para reclamar por su traslado, donde no obtuvo la respuesta buscada. Entonces, Colicheo ayer decidió endurecer su reclamo y alertó a los efectivos de la comisaría de La Loma que se iba a coser la boca. La petición llegó a oídos del defensor público, Ricardo Amado Coelho.
Pasaron las horas y el reo no obtuvo respuesta, por lo que cumplió con su amenaza: se realizó dos incisiones en las comisuras con una aguja e hilo. Esa situación movilizó a las autoridades judiciales que se trasladaron hasta la Seccional Segunda.
Según pudo saber El Patagónico, además de pedir el traslado a la dependencia del barrio San Cayetano, Colicheo requeriría salidas laborales debido a que le faltan pocos meses para acceder a los beneficios de las salidas condicionales.

TRUEQUE DE PRESOS

Un enfermero policial atendió al condenado en horas del mediodía y le practicó las curaciones del caso. Las lesiones que se provocó fueron consideradas leves y el propio defensor público se dirigió a la dependencia para dialogar con el preso y conocer las causas de su reclamo.
De esa forma, Colicheo consiguió lo que buscaba: ser trasladado a la Sexta. Sin embargo, el problema residía en que no había alojamiento en la dependencia de la avenida Polonia. Los funcionarios policiales, para evitar males mayores, trasladaron a un detenido de la Sexta a la Segunda y ese lugar fue ocupado por Colicheo, explicaron las fuentes oficiales. Así, el reo levantó el reclamo ya que había logrado su propósito.
Hay que recordar que el preso fue condenado por protagonizar un robo el 7 de marzo de 2013 en la casa de un fletero del barrio Ceferino. Esa tarde, junto a Daniel Enrique Zarzosa, irrumpieron en el domicilio con un arma y una picana.
La víctima, que se encontraba con sus hijas de 8 y 10 años, sufrió un golpe en la cabeza con un revólver y entregó unos 170 pesos. En un momento determinado la víctima se trenzó en lucha con los ladrones e intentó perseguirlos, pero uno de los asaltantes le disparó para intimidarlo, aunque sin herirlo.
A seis cuadras del lugar la policía detuvo a los asaltantes y secuestró un teléfono celular, la picana eléctrica y un revólver calibre 32. El cómplice de Colicheo fue condenado mediante juicio abreviado a 3 años y 4 meses de prisión.

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