A una semana del homicidio del anciano en Palazzo no hay pistas de los asesinos

La Brigada de Investigaciones de la Policía de Comodoro Rivadavia trabaja en absoluto hermetismo en los dos homicidios en ocasión de robo ocurridos en menos de 48 horas entre el 14 y 16 de septiembre, en los barrios Próspero Palazzo y San Cayetano. Además, la fiscal Cecilia Codina continúa esperando los estudios del Laboratorio Regional Forense y exámenes anatomopatológicos del cuerpo desmembrado que fue hallado en sectores del Centro entre el 9 y 10 de septiembre. Hasta el momento no hay detenidos por ninguno de los tres casos.

A una semana del homicidio en ocasión de robo de Pascual Cristóbal Carrizo (85), en su vivienda del barrio Próspero Palazzo, aún no se conocen avances en la investigación que desarrolla herméticamente la Brigada de Investigaciones de la Policía de Comodoro Rivadavia.

El caso está en manos del fiscal Adrian Cabral quien dirige la investigación que encabezan los comisarios Andrés García y Pablo Lobos. Tal como publicó de manera exclusiva El Patagónico, a Pascual Carrizo le robaron alrededor de 180 o 200 mil pesos que guardaba en una valija.

Según fuentes judiciales, la autopsia que le practicó la médica forense Eliana Bévolo determinó que el jubilado que vivía solo en su casa de Juan Mermoz al 200, sufrió politraumatismos graves, entre ellos un gran hematoma con sangrado en la cabeza y la fractura de cuatro costillas. Presentaba además golpes a la altura de las orejas y tenía signos de ahorcamiento.

La hipótesis más firme es que los delincuentes que en la madrugada del 14 de septiembre golpearon a Carrizo para que confesara dónde guardaba dinero lo hicieron para que confesara dónde guardaba sus ahorros. Habría sido golpeado mientras permanecía sentado en una silla que fue encontrada con rastros de sangre. Los investigadores también creen que los ladrones le apretaban el cuello para de les dijera dónde tenía dinero.

Así se dirigieron a la valija en donde guardaba entre 180 y 200 mil pesos. Fue lo único que se llevaron, ya que durante la inspección que realizó la policía junto a familiares de la víctima, se comprobó que estaba el televisor y otros elementos de valor que los delincuentes podrían haber robado.

De acuerdo del relato de sus familiares a la policía, el jubilado no salía de su casa ni para realizar compras, porque tenía problemas de salud en una pierna. Las compras las realizaba su hermano o un sobrino que siempre lo visitaban.

El bastón con el que se apoyaba para desplazarse fue hallado lejos de su cuerpo. La escena del crimen registraba manchas de sangre en las paredes y había rastros de las manos de la víctima que demostraban que habría intentado pararse, apoyándose en la pared.

El cuerpo de Carrizo quedó contra la puerta de acceso, del lado de adentro de la casa. Sin embargo, al escapar los delincuentes dejaron un rastro que puede ser fundamental para que los investigadores esclarezcan el caso: huellas de pisadas con sangre de la víctima en el patio.

Los familiares del jubilado describieron el día del crimen a la policía que el hombre no le abría la puerta a nadie, y que había que insistirle para que lo hiciese. De ese modo, se puede presumir que quien o quienes ingresaron a la casa de Carrizo, primero lo hicieron bajo alguna excusa para que don Pascual les abriera la puerta. Al lado de su cuerpo quedaron tirados algunos billetes y fue lo primero que llamó la atención de los investigadores.

OTROS DOS ENIGMAS

Al crimen de Carrizo que aún no ha sido resuelto, hay que sumarle la intriga que genera la resolución de otros dos homicidios, tanto el de Ezequiel Camino, el joven de 27 años que fue asesinado el domingo a la mañana en su vivienda de Calle 2 al 1600 del San Cayetano como el caso del cuerpo hallado desmembrado en la zona céntrica.

Camino fue asesinado de una certera puñalada mientras se encontraba acostado y tapado en la cama matrimonial. El asesino se llevó una consola de videojuegos Sony Play Station y una botella de whisky, según uno de sus hermanos. Además el ladrón se alzó con la billetera de a víctima y un control remoto de videojuegos. El delincuente había ingresado por una ventana de tan solo 40 por 40 centímetros y luego escapó por otra ventana del comedor.

Gustavo Camino, hermano de la víctima sostuvo que no entiende por qué si el delincuente ya tenía las cosas para llevarse sin resistencia de su hermano, fue directamente a matarlo al dormitorio sin antes intimidarlo para que le entregara algo de valor. El caso es dirigido por la fiscal Camila Banfi que también trabaja con la Brigada de Investigaciones.

Mientras que la difícil misión de identificar el cadáver que apareció descuartizado en pleno centro de Comodoro Rivadavia entre el 9 y 10 de septiembre está en manos de la fiscal Cecilia Codina. Todavía no se ha podido descifrar si el cadáver es de una persona de sexo masculino o femenino. En ese caso el Laboratorio Regional Forense trabaja en poder reconstruir el perfil genético del cuerpo y de esa manera poder establecer si se trataba de una mujer o un hombre y a la vez dar herramientas para su identificación.

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