"Preservé el bien mayor que era la vida de Amaya, lo saqué del penal y lo hice trasladar a un centro de mayor complejidad", recordó Luis García quien se mostró aliviado por la reivindicación hecha por la Cámara Federal de su trabajo como médico.
García se desempeñó como médico durante la dictadura en la cárcel federal U6 de Rawson, y fue allí donde atendió al entonces preso político y abogado Mario Abel Amaya. Fue por esa actuación que la Sala Tercera de la Cámara Federal de Casación Penal absolvió al médico, luego de haber sido declarado culpable por el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia.
El médico era acusado como encubridor de las torturas sufridas por Amaya y por no prestar correctamente su servicio. Sin embargo la Cámara Federal entendió que el médico actuó de forma correcta y remarcó el contexto histórico en que sucedieron los hechos.
"Estábamos en dictadura, ¿a quién le iba a denunciar? Los médicos teníamos que actuar como podíamos. En el caso del doctor Amaya trate de resguardar el bien superior que es la vida, ya que denunciar apremios a un preso político puede generar la muerte o poner en riesgo de vida al paciente. Es un mal menor la omisión de la denuncia para evitar el mal mayor que era la muerte. Yo lo saque del penal y lo hice trasladar a un centro de mayor complejidad" expresó García en diálogo con Cadena 3 Patagonia.
Esto fue ratificado por la Cámara al indicar que el médico actuó preservando el bien de interés preponderante que no era otro que la vida de Amaya.
"Si García no hubiese obrado como actuó, la vida de Amaya hubiera corrido serio peligro dado el contexto histórico en el que se desarrollaron los hechos" certificó la Cámara en su fallo absolutorio.
Además de mostrarse aliviado por su absolución, el médico resaltó que cuando comenzó la causa en su contra dejó sus cargos en política y que ahora volverá a participar en política dentro de su partido, el cual, a través toda su dirigencia, siempre le brindó apoyo para atravesar este momento "amargo".
Finalmente, García destacó que en su amplia trayectoria política nunca recibió denuncias de ningún tipo, "ninguna institución de derechos humanos ni ningún particular damnificado me denunció" recordó.