El sector bancario atraviesa un escenario de incertidumbre marcado por el cierre de sucursales, la reducción de personal y la caída en el movimiento comercial de Comodoro Rivadavia. Así lo manifestó Jorge Uliarte, referente del gremio de Bancarios, quien vinculó esta situación con el contexto socioeconómico que atraviesa la ciudad, particularmente tras la salida de YPF.
“Hoy estamos en un estado de incertidumbre porque cada vez hay más presión sobre los trabajadores y la situación de la ciudad no ayuda mucho. La ida de YPF ha afectado todo lo relacionado con lo socioeconómico y, por ende, también repercute en los movimientos de los bancos”, afirmó.
En el portal El Comodorense, Uliarte recordó que en los últimos años se produjeron distintas reestructuraciones en el sistema bancario local, con unificaciones y cierres de sucursales. Entre los antecedentes mencionó el cierre del Banco Santa Cruz, la absorción del Citibank por parte del Banco Santander Río y la incorporación del HSBC al Banco Galicia.
En ese contexto, sostuvo que desde el sindicato siempre se intentó preservar las fuentes laborales y facilitar la reubicación de los trabajadores afectados por estas decisiones empresariales. Sin embargo, reconoció que no todos pudieron encontrar continuidad dentro del sistema bancario.
“Nosotros siempre tratamos de que haya una continuidad laboral. A nadie le gusta quedarse sin trabajo de la noche a la mañana y no tener ninguna alternativa”, remarcó.
El dirigente también describió el impacto de la retracción económica en la actividad cotidiana de la ciudad. “Cada vez se nota menos movimiento, menos gente dando vueltas, un montón de comercios cerrados y, en los barrios, muchas casas que se venden. Eso también repercute en las entidades bancarias y en los trabajadores porque sienten el miedo todos los días”, señaló.
Asimismo, advirtió sobre los denominados despidos por goteo, una modalidad que, según explicó, se manifiesta a través de ofrecimientos económicos para que algunos empleados acepten retirarse antes de alcanzar la edad jubilatoria, especialmente aquellos a quienes les faltan dos o tres años para jubilarse.
A esta situación se suma la falta de reemplazo del personal que deja de trabajar. Uliarte indicó que esto genera una sobrecarga para quienes continúan en actividad, pese a la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas en las entidades.
Si bien reconoció los avances en materia de digitalización, consideró que la tecnología no puede reemplazar completamente la atención personalizada, especialmente para los adultos mayores, quienes suelen ser los más afectados por la reducción de la atención presencial.
Finalmente, señaló que el sindicato anticipó este escenario hace más de seis años y, por ese motivo, comenzó a implementar cursos de capacitación destinados a sus afiliados y sus grupos familiares, con el objetivo de brindarles herramientas para adaptarse a los cambios del mercado laboral y conocer nuevas tecnologías, entre ellas la inteligencia artificial.