De esta manera, en una sala ambientada y con la actuación de varios personajes que identifican a esa celebración, las brujas, se puso en escena narrativa el cuento del fantasma de Canterville, una de las obras emblemáticas del escritor y poeta irlandés Oscar Wilde.
En esa obra, el fantasma del castillo no logra asustar a los niños y el autor procura transmitir una lección sobre malos ejemplos de actuar al margen de la bondad.