Atrapan en Misiones a un segundo sospechoso por el crimen de Villalba

Una comisión de la Brigada de Investigaciones de la Policía de Comodoro liderada por el oficial Patricio Rojas detuvo ayer en Posadas a Ariel Alberto Quiñones, implicado en el homicidio del albañil Eriberto Villalba, cuyo cuerpo apareció calcinado en diciembre último en un descampado del barrio Industrial. Junto a Roberto Ramírez, quien se encuentra en prisión preventiva, Quiñones está sospechado de haber abordado a Villalba afuera de la casa que alquilaba en el barrio San Martín y de haberlo asesinado.

A las 9 de ayer, una comisión de la Brigada de Investigaciones de Comodoro Rivadavia liderada por el oficial Patricio Rojas, conocido en el ambiente policial como “el capturador”, detuvo en Posadas, Misiones, a Ariel Alberto Quiñones, implicado en el homicidio de Eriberto Villalba.

La detención se logró a través de un trabajo en conjunto entre la división de Investigaciones de esta ciudad -a cargo de los comisarios Andrés García y Pablo Lobos- y de la Dirección de Investigaciones Complejas de Posadas, que comanda el comisario mayor Raúl Salinas.

La policía misionera había logrado identificar a Quiñones en esa provincia a través de un intercambio de información entre los investigadores por lo que la comisión a cargo de Rojas emprendió un viaje de 2.700 kilómetros para concretar la detención.

De esa manera, ayer a la mañana sorprendieron a Quiñones en el momento que salía de su casa, luego de una vigilancia montada en el lugar. Intentó esconderse al darse cuenta de que lo estaban siguiendo. Había llegado a su pueblo natal hace un mes y medio. Allí repartía pizzas en una moto de color rojo.

Quiñones es investigado por la fiscal Cecilia Codina como presunto autor del homicidio de Villalba, ocurrido el 12 de diciembre último. Según la Fiscalía, Quiñones y Roberto Ramírez -que está detenido bajo prisión preventiva- abordaron al albañil afuera de la casa que alquilaba en el barrio San Martín.

El homicidio quedó al descubierto cuando el 20 de diciembre un chatarrero encontró el cuerpo de un hombre calcinado, desmembrado y con un cable atado en el cuello adentro de un antiguo coche abandonado, en un descampado del barrio Industrial.

La Policía Científica trabajó arduamente para extraerle ADN y poder identificarlo con estudios necrospápiloscopicos. Pero el hallazgo de una llave en el baúl del auto abandonado llevó a que los investigadores relacionaran el cuerpo hallado con un pedido de averiguación de paradero que tenía por esos días la Brigada de Búsqueda de Personas.

Ello permitió en principio probar esa llave en la cerradura de la vivienda de Villalba, el albañil que trabajaba como subcontratista de viviendas prefabricadas, del que nada se sabía desde el 11 de diciembre cuando se retiró de la casa de una mujer en el barrio Jorge Newbery. También había desaparecido el vehículo utilitario Renault Kangoo que utilizaba a diario para desempeñarse en su actividad.

Cuando la llave coincidió con la cerradura de la vivienda, la policía comenzó a presumir que ese cuerpo podía ser el del albañil, y al confirmarse las pruebas de ADN, la Brigada ya tenía la punta del ovillo para comenzar a desentrañar el crimen.

CAMARAS

Una cámara de seguridad que apuntaba al frente de la casa que alquilaba Villalba, grabó el 12 de diciembre –poco antes de las 10– cuando el albañil misionero fue abordado por dos hombres. Estos descendieron de un moderno Toyota Corolla que dejaron estacionado en el lugar.

Mientras Villalba abría la reja para sacar su vehículo, fue increpado por los dos hombres que le habrían colocado una franela en la boca y un cable en el cuello para obligarlo a subir a su utilitaria. Se llevaron al albañil dejando el Toyota Corolla blanco estacionado. Se presume que la víctima fue estrangulada con el cable en los instantes en que fue abordado y luego subido a la camioneta.

Otra cámara de seguridad tomó a la Renault Kangoo de Villalba sobre la ruta Nacional 3, camino a la zona sur, y captó el momento en que ingresó por una calle de tierra hacia el descampado donde el miércoles 20 de diciembre apareció el cuerpo quemado y desmembrado.

Según los registros de video, los autores estuvieron en el descampado durante cinco minutos y se retiraron por otro camino vecinal de ripio que sale al barrio Bella Vista Sur. Transcurrieron unas dos horas y los mismos individuos regresaron al domicilio del Villalba, donde la misma cámara de seguridad captó la llegada de la Kangoo.

Allí, descendió Roberto Antonio Ramírez (41) –detenido- y se subió al Toyota Corolla, Mientras, Quiñones –capturado ayer-, se llevó el otro vehículo. Los rostros de ambos habían quedado al descubierto frente a las cámaras de seguridad.

Quiñones fue detenido ayer tras el pedido de captura que pesaba sobre él, dictado por el juez natural de la causa Mariano Nicosia. Será trasladado el jueves a Comodoro Rivadavia. Mientras tanto, los investigadores buscan testimonios de habitantes de Posadas, de donde eran oriundos tanto víctima como imputados, para desentrañar el móvil del homicidio.

Luego de la detención de Quiñones, ayer la Policía de Misiones junto a los investigadores de Comodoro Rivadavia ingresaron a la vivienda del imputado con la orden del juez del Juzgado de Instrucción 7 de esa provincia, Carlos Jorge Giménez y secuestraron calzado y teléfono celulares para aportar a la causa.

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