Bolsonaro, de 70 años, cumple una condena de 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado contra el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Su retorno al lugar de detención se produjo pocas horas después de que el Supremo Tribunal Federal rechazara un nuevo pedido de prisión domiciliaria presentado por su defensa.
El juez Alexandre de Moraes sostuvo que no están dadas las condiciones legales para otorgar ese beneficio, especialmente debido a las reiteradas violaciones a las medidas cautelares impuestas al exmandatario cuando cumplía detención en su domicilio.
Entre los antecedentes considerados, el magistrado recordó que Bolsonaro había dañado la tobillera electrónica que monitoreaba sus movimientos, en lo que fue interpretado como un intento de evadir el control judicial.
La decisión reafirma la postura del máximo tribunal brasileño respecto al cumplimiento efectivo de la condena, en un contexto político y judicial que continúa generando fuerte impacto tanto a nivel nacional como internacional.