Caleta Olivia fue sitiada por otro piquete mientras cinco mujeres treparon a una torre de antenas

La ciudad del Gorosito volvió a estar inmersa ayer en otra caótica situación social por el piquete de cuatro horas que impusieron en el acceso norte un grupo de trabajadores municipales de planta permanente. A ese piquete se sumó la arriesgada actitud de cinco obreras de planes sociales que se treparon a la torre metálica del municipio que sostiene antenas de servicios de comunicaciones. Sobre las 20 depusieron la medida, pero anoche continuaban en el lugar a la espera de las respuestas comprometidas.

Caleta Olivia (agencia)

El común denominador de ambas protestas, junto al habitual bloqueo de dependencias municipales céntricas, radica principalmente en la demora en el pago de salarios y de prestaciones laborales correspondientes a agosto.

El corte de la ruta Nacional 3, precisamente en el entorno de la rotonda ubicada frente a la playa de tanques petroleros de Termap, comenzó alrededor de las 10 y los manifestantes se retiraron cerca de las 15 sin tener ninguna novedad sobre la fecha en que el Ejecutivo municipal depositará los sueldos que aún adeuda a los agentes de las categorías superiores.

Esa medida de fuerza, como ya es habitual, paralizó la circulación de centenares de camiones y colectivos de media y larga distancia, formándose filas de varios kilómetros en ambos sentidos, con sus consecuentes contra-piquetes.

Oficialmente nadie informó sobre el paradero del intendente Facundo Prades, principal destinatario de las lacerantes críticas lanzadas por los manifestantes y solo trascendió que habría viajado a Buenos Aires o a Río Gallegos en procura de obtener fondos nacionales o provinciales que permitan superar otra vez la ya repetida encrucijada económica, social y laboral.

DESAFIANDO LA ALTURA

Antes del corte de la ruta, cinco obreras de planes sociales que prestan tareas generales para el municipio, treparon alrededor de las 8 a la estructura metálica de la torre sostén de antenas de comunicaciones ubicada en el patio interno del edificio de la comuna.

Permanecieron allí por varias horas, reclamando el pago de las prestaciones de agosto, pero además aseguraron que les adeudan dos meses del año 2016 que quedaron “colgados” sin justificación.

Pertenecen a la “Agrupación 11 de Noviembre” y en rigor el grupo estaba conformado por doce personas, entre ellos dos o tres hombres, pero fueron las mujeres las que se subieron unos quince metros, soportaron frío y entumecimiento de brazos y piernas e incluso una de ellas se descompensó y fue asistida por un equipo de emergencias médicas.

Policías y bomberos rodearon el lugar y un oficial no logró convencerlas de que depusieran su peligrosa actitud ya que ellas requerían que se hiciera presente el intendente Prades, a quien tildaron de “coimero” (por el escándalo en el que se vio involucrado con empresarios chinos) o bien algún concejal o legislador provincial.

Las horas pasaron y a las 20 decidieron descender luego de recibir una promesa de pago. Anoche permanecían en el lugar a la espera de la respuesta comprometida.

“AUTISMO OFICIAL”

En comunicación telefónica con El Patagónico, la principal vocera del grupo que estaba trepada a la torre, María Vidal, dijo que ya estaban cansadas de ser engañadas por las autoridades municipales y citó que a ellas les hicieron realizar un curso de fabricación de bloques con la promesa de que serían insertadas en la bloquera de la comuna, lo cual les permitiría mejorar sus ingresos mensuales ya que actualmente perciben 5.500 pesos.

Sin embargo, relató, que a pesar de haber finalizado esa capacitación la semana pasada, sus situaciones laborales no solo no han cambiado sino que ni siquiera les pagaron las prestaciones de agosto y nadie se hace cargo los padecimientos económicos que sufren junto a sus familias.

Hasta avanzada la tarde de ayer, las mujeres permanecían en la torre y ni siquiera se había acercado al lugar “el concejal del pueblo” como le gusta a Rubén Martínez que lo llamen, en tanto un reconocido psicólogo, que pidió mantener en reserva su nombre, calificó la situación de “autismo oficial” ya que los funcionarios políticos parecían desentenderse de esta problemática socio laboral.

En tanto, se fue incrementando la presión que ejercieron otras y otros compañeros precarizados que llegaron con bombos y redoblantes, pero la policía no les permitía acceder al patio cercado de la comuna. Incluso indicaron que tampoco podían hacer llegar agua y alimentos a las principales protagonistas de la protesta.

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