Ciudadano coreano no podrá ser juzgado por falta de traductor

En octubre del 2018 se confirmó que Hwang Doo Jin irá a juicio en la ciudad de Puerto Madryn por "tentativa de femicidio". Se trata del ciudadano de origen coreano que bajó 14 kilos porque no le gustaba la comida de la comisaría. Pese al anuncio de la elevación de la causa para el debate oral y público, ello aún no sucedió.

Las razones que impiden fijar fecha y hora para la audiencia tienen que ver con la ausencia de un traductor, de acuerdo a lo que informa este domingo diario Jornada.

En épocas donde las comunicaciones se multiplican al segundo y la hiperconectividad es uno de los fenómenos de la nueva sociedad, la falta de quien pueda comunicar en el idioma coreano ha frenado el juicio en Puerto Madryn por “intento de homicidio doblemente agravado, por el vínculo y por ser cometido mediante violencia de género”.

A este hecho significativo se le agrega otra perlita. El abogado defensor del ciudadano Hwang Doo Jin es el letrado trelewense Oscar Romero, que se encuentra detenido por una confusa causa y que le impide poder participar de los debates.

SOLO MANDARIN

Con estos elementos sobre la mesa el juicio contra el ciudadano Doo Jin está lejos de poder iniciarse. Desde la Oficina Judicial se está procurando contar con una persona que pueda hablar y traducir coreano, pero la frenética búsqueda ha caído en saco roto porque solo se han podido encontrar vecinos que hablan mandarín, el idioma chino.

Lo sorprendente fue que durante todo el proceso de investigación se contó con un traductor al que ahora no se puede encontrar para poder llevar adelante las audiencias.

Con la salvedad del delito en que se juzgará al ciudadano coreano, los nuevos factores que están deteniendo la realización del debate agregan una perla más a una causa signada por los hechos llamativos.

Hwang Doo Jin, el ciudadano coreano que había bajado 14 kilos porque no le gustaba la comida que le daban en la comisaría, obtuvo arresto domiciliario al sostener que tenía problemas de salud vinculados con las viandas que le entregaban en prisión, más allá de que no se podía comunicar con sus carceleros.

FEMICIDA EN POTENCIA

El hecho del que se lo acusa ocurrió el 17 de febrero del año pasado en el barrio Solana de Puerto Madryn, cuando Jim –según la acusación- se presentó vestido con ropa oscura y guantes de cuero negro en el domicilio de su expareja y luego la empujó hacia el interior haciéndola caer en el piso. Luego, según la fiscalía, comenzó a pegarle a la mujer en forma desmedida, agarrándola de la cabeza en reiteradas veces y golpeándola contra el piso, tras lo cual la arrastró de los pelos hacia la cocina y el baño mientras intentaba ahorcarla con sus manos.

Ante los gritos de auxilio y al estar la puerta abierta, un vecino observó a la mujer bañada en sangre e intentando huir de su domicilio mientras el hombre la sostenía de un tobillo. Finalmente, el vecino la ayudó, llamó a la Policía y el agresor quedó detenido.

Al poco tiempo, su defensor particular, Oscar Romero, planteó a la jueza que la vianda que se le entregaba no era el tipo de comida que él consumía habitualmente, lo que lo llevó a no ingerir alimentos y bajar 14 kilos.

Sin traductor y con el abogado defensor detenido, Jim deberá seguir aguardando su juicio comiendo lo que él mismo se cocina en su arresto domiciliario.

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