La joven F.R., de 24 años, denunció públicamente a la fiscal María Laura Blanco por haber perdido todas las pruebas de su causa por pornovenganza, un delito que consiste en la publicación de material sexual explícito sin el consentimiento de la persona afectada.
Según relató la damnificada, cuando quiso dar de baja a su denuncia por el nulo avance que mostraban en la justicia, la fiscal le dijo que había perdido todas las pruebas aportadas, que incluían fotocopias, un celular y elementos personales de la víctima.
La joven se cansó de la burocracia judicial y quiere cerrar un hecho que le recuerda momentos traumáticos de su vida. Denuncia que este destrato es una revictimización y exige que la fiscal recupere sus pruebas y se las devuelva. Ya no quiere justicia; solo olvidar lo sucedido.
EL HECHO QUE MOTIVO LA DENUNCIA
El caso se remonta a febrero de 2020, cuando F.R. tenía 21 años y conoció a un hombre de 34, Pablo Francisco Aguado, en una cervecería. En poco tiempo iniciaron una relación no formal que en marzo del mismo año se convirtió en convivencia, alentados también por la cuarentena impuesta por el gobierno nacional debido al coronavirus.
En esa situación, la joven comenzó a convivir con Aguado y a colaborar con la limpieza de la casa y del taller en el que trabajaba el denunciado. En mayo, la relación informal que mantenían se fue resquebrajando y tuvieron una discusión mediante WhatsApp, más allá de lo cual mantuvieron una reunión con el fin de concluir el vínculo en buenos términos.
Pocos días después, más precisamente el 25 de mayo, F.R. viajaba en colectivo cuando comenzó a recibir llamadas por teléfono y solicitudes de mensajes en su cuenta de Facebook. Puntualmente, la joven recibía propuestas de índole sexual, lo que le generó una confusión que la llevó a indagar de qué se trataba la situación. Información personal (dirección, teléfono, nombre de Facebook), imágenes explícitas y de su red social habían sido expuestas en un portal sexual llamado Mundo Sex Anuncios.
Ante la situación, y sin saber a quién acudir, en su desesperación la joven se comunicó con Aguado, quien la recibió en su casa y la escuchó con presunta atención. El hombre se mostró solidario a la hora de buscar el anuncio, pero reticente a que la joven hiciera la denuncia. “Me recomendó no hacerla porque me iban a meter una multa por no cumplir la cuarentena”, detalló F.R.
Lejos de ser persuadida, F.R. intentó descubrir quién había sido la persona que la había expuesto y gracias a la colaboración de allegados pudo descubrir que Aguado había hecho la filmación sin su consentimiento (con cámaras que tenía instaladas en su dormitorio) y expuesto sus imágenes e información personal. Es decir que la filmación fue obtenida sin el consentimiento de la víctima.
Al ser confrontado, Aguado negó todo, tratando de averiguar quién le había dicho que había sido él, a lo que la víctima ya sin necesitar más información dejó la casa, siendo perseguida por el sujeto. Por suerte para ella, se encontró con un policía.
Antes de realizar la denuncia contra Aguado, la víctima fue contactada por un familiar directo del hombre, quien intentó persuadirla de que no la hiciera, amenazándola con exhibir filmaciones donde a ella se la veía “robando”.
No obstante, el 3 de junio de 2020 F.R. dejó sentada la denuncia en la Comisaría de la Mujer por “calumnias e injurias”. Pero desde ese día no obtuvo novedad alguna del caso, asegura. Ella solo buscaba que se hiciera justicia, acotando que además de esta exposición en una página web para adultos el hombre habría mostrado el video en un asado a todos sus amigos, según se enteraría posteriormente.