Un fuerte ruido que provenía del sector de calabozos de la Comisaría General Mosconi alertó al guardia. Eran las 18:30 del primer día del año. El celador se acercó y a medida que lo hacía se escuchaban más fuerte los golpes. Adentro, dos presos le pegaban a la pared con el caño de gas que arrancaron para usar como herramienta.
Sin perder tiempo, el policía activó el protocolo ante este tipo de situaciones y rápidamente entraron en acción sus pares, quienes a pesar de la resistencia que opusieron los demás internos lograron ingresar al recinto y frustrar la fuga.
Con la intención de que los policías no ingresaran al lugar, los presos que hacía de campana colocaron una mesa, colchones y todo lo que encontraron, pero no fue suficiente porque además de ingresar y atrapar infraganti a los frustrados boqueteros, en la requisa detectaron y secuestraron media docena de teléfonos celulares y una cantidad similar de facas.
Por la tentativa de evasión fueron señalados Daniel Millapi y Carlos Pérez, los dos vinculados con delitos contra la propiedad.
En el caso de Pérez, está condenado por un robo con armas en una heladería de Puerto Madryn, mientras que Millapi fue condenado por el robo en una panadería de avenida Kennedy, hecho que protagonizó con su hermano Luis.
Una vez que se restableció la calma en la dependencia policial, se constató que el calabozo quedó fuera de servicio y por tal motivo se debió reubicar a los detenidos en distintas comisarías, entre ellas la Seccional Sexta y la alcaidía.