Una comisión de la Policía del Chubut, perteneciente a la Brigada de Investigaciones de Puerto Madryn, concretó una serie de allanamientos en el conurbano bonaerense y logró desbaratar a una banda delictiva que protagonizó importantes estafas a adultos mayores de en Puerto Madryn.
La organización dedicada a estafar a ancianos estaba integrada por cuatro hombres y una mujer.
En conferencia de prensa, el fiscal Daniel Báez detalló que el blanco eran “personas vulnerables fácilmente al engaño por tener una avanzada edad, haciéndose en los distintos casos de la totalidad de los ahorros de los denunciantes”.
Se requisaron cuatro domicilios ubicados en Ramos Mejía e Isidro Casanova, en el partido de La Matanza, donde se secuestraron un Volkswagen Vento y dos motos Yamaha de alta cilindrada. También se incautaron notebooks, pendrives, discos extraíbles, libretas, joyas y dinero en efectivo.
En las cinco estafas investigadas los delincuentes se alzaron con la suma de $1.501.482, entre pesos y dólares. La Fiscalía también agregó siete casos de intentos de estafa en la misma ciudad chubutense, bajo la misma modalidad pero que no lograron cumplir.
Los detenidos fueron identificados por fuentes oficiales como Jonathan Lizama y Claudio Javier Rivadeneira, sindicados de ser miembros de la banda. Mientras tanto, César Ezequiel Machado y Lorena Paola Argüello permanecen con orden de captura.
En las próximas horas los sospechosos serán trasladados a Puerto Madryn y serán imputados por los cargos de “asociación ilícita en la modalidad de estafa”.
Báez explicó que los delincuentes llamaban a teléfonos fijos y buscaban a personas de edad avanzada, a los cuales se los seducía bajo la promesa de evitarles trámites engorrosos y una persona se ofrecía para hacer la gestión del cambio de dinero en pesos o en dólares.
Los delincuentes obtenían la información de la guía telefónica y de las redes sociales. El patrón que utilizaban era llamar a personas con nombres como Rosa o Dora, a quienes le decían que eran un familiar (generalmente el nieto) y que “reúna dólares o billetes de 100 pesos argentinos porque dejarán de tener valor, se vendrá un nuevo corralito y serán reemplazados por otros billetes”, explicó el fiscal.
Luego les decían que pasaría una persona del banco a retirarlos por su domicilio y a los pocos minutos pasaba uno de los integrantes de la banda, que tomaba el dinero y se iba del lugar.
La banda estaba de paso por la zona y la última fecha que operaron fue el 18 de diciembre. “No tenemos establecido si contaban con contactos locales”, analizó el acusador público.