Druskininkai es uno de los pueblos balnearios más antiguos de Lituania y allí se encuentran salados manantiales de aguas minerales que no sólo dieron el nombre a la localidad, sino que también se convirtieron en una atracción turística, también hay bosques espectaculares.
Las técnicas más modernas se han instalado en las 9 termas y el balneario de terapia curativa que hay en la ciudad, pero las aguas y los fangos, que al fin y al cabo son la base de un buen tratamiento, son los mismos que un día disfrutaron el zar Nicolás I, la emperatriz Alexandra Feodorovna, el gran duque Pablo Alexandrovich o la princesa Olga Karnovich Paley.
Druskininkai tiene capacidad para albergar nada menos que seis mil personas. En sus centros se ofrecen las últimas tecnologías de diagnóstico y terapia, los óptimos procedimientos curativos: masajes subacuáticos, jacuzzi, baños minerales, de oxígeno, de hierbas, y de lodo.
En el entorno hay 7 fuentes de agua mineral, completamente públicas, caminos rodeados de flores, senderos preparados para disfrutar de las bicicletas y que conducen hasta el místico valle de Raigardas.
Lo que diferencia Druskinikai de otros balnearios son sin duda las propiedades de sus aguas. En el siglo XVIII se consideraban aguas mágicas por los beneficios que reportaban a los pacientes. En el siglo XXI, quizá no sean mágicas, pero siguen manteniendo un halo de misterio en virtud del cual se explica que se recomienden tanto para curar una herida, como para aliviar el reumatismo y un paso más allá, sean propicias para solucionar los problemas gastrointestinales o neurológicos.
En Druskininkai están contempladas todas las necesidades. Cierto es que las propiedades termales favorecen la eliminación de grasa corporal y uno puede perder unos kilitos en el balneario. También, la composición del agua permite corregir problemas en la piel, desde un simple acné hasta la soriasis, pasando por las arrugas más profundas.
Pero es que además, en las inmediaciones de la ciudad, junto al río, está la conocida Fuente de la Belleza, en cuyas aguas reside el secreto de tan preciado don. Y la gente acude con botellas y jarras para llenarlas de agua y poder lavarse la cara durante largo tiempo, en la intimidad de su hogar. Con la seguridad de que esa agua salada y picante les proporcionará un aspecto saludable y potenciará su hermosura.
No todo en Druskininkai es salud y balneario. Porque cuenta con el parque acuático, el Druskininkai AquaPark, más grande de los países bálticos y además en 2011 tendrá una de las mayores pistas de esquí cubierto de toda Europa.
Otra idea es visitar a pocos kilómetros, el Grutas Parkas, un Parque temático con todo el material retirado tras la caída del régimen soviético, cuya distribución y presentación es tan rigurosa que merece la pena, especialmente desde un punto de vista didáctico.