Por Marianela Reñones
El femicidio de Valeria Schwab, de 38 años, ocurrido en la zona del Cerro Chenque, dejó una herida abierta en Comodoro Rivadavia. En medio del dolor, una secuencia de ilustraciones creada por la artista y comunicadora Dana Marcano logró condensar un sentimiento colectivo difícil de poner en palabras: el miedo cotidiano a salir y no volver.
Las imágenes —que se viralizaron rápidamente en redes sociales— reconstruyen un recorrido simple y habitual: una mujer que se ata las zapatillas, sale a caminar, avanza sola por la ciudad y, de pronto, la ausencia. Una zapatilla abandonada en el camino, un cuadro en blanco con la frase “Sin palabras” y, como cierre, una postal reconocible de la Ruta 3 y el Cerro Chenque bajo una consigna que hoy resuena con fuerza: “Queremos volver bien a casa”.
“Fue una necesidad de querer hacer algo y no saber bien qué. Lo único que tenía enfrente era mi cuaderno de dibujo y sentí que tenía que dejar algo plasmado, registrado en la vida de alguien”, explicó Marcano en conversación con C+.
La artista relató que el proceso estuvo atravesado por una profunda angustia y por el cuidado extremo de no vulnerar el dolor ajeno: “Es un momento tan delicado para todos que fue muy difícil ser precisa con las palabras y con los dibujos”.
Arte que dice lo que las palabras no alcanzan
Lejos de pensarse como un hecho aislado, la obra se inscribe en una línea artística marcada por la escucha atenta de lo social. “Si uno tiene algo y no lo pone al servicio de los demás, para mí no tiene sentido. El arte cobra sentido cuando se comparte y se usa en favor de la vida de otras personas”, afirmó Marcano.
Para la artista, las imágenes pueden sostener la memoria cuando la noticia deja de ocupar el centro de la agenda.
Esa vocación también se expresa fuera de las redes: pequeñas intervenciones urbanas, mensajes anónimos dejados en plazas o veredas, dibujos que alguien se lleva sin saber quién los hizo. “Capaz pensás que no lo va a ver nadie, pero después el papel ya no está. Alguien se sintió identificado y lo tomó para su vida”, contó.
Para Dana, levantar la voz —aun con temor— también es una forma de cuidado colectivo.
En la misma línea de compromiso con el territorio, Marcano también abordó desde su obra los incendios forestales que afectaron a la cordillera patagónica. A partir de ilustraciones cargadas de simbolismo, la artista buscó dar cuenta no solo de la devastación ambiental, sino también del impacto emocional y comunitario que estos desastres generan. “Son imágenes que la gente de la cordillera vive de una forma muy personal”, explicó, al señalar que muchas veces el arte permite dimensionar pérdidas que no siempre logran expresarse desde el lenguaje informativo. Para Marcano, estas obras funcionan como un registro sensible de lo que ocurre en la región, pero también como un gesto de acompañamiento hacia quienes atraviesan situaciones de emergencia, desarraigo o reconstrucción, reafirmando su mirada del arte como herramienta de memoria, empatía y acción colectiva.
Un llamado a crear
La repercusión de la obra superó cualquier expectativa personal. “Sentirse parte de algo, sentir que hiciste algo y que sumó, te cambia la vida. Estoy profundamente agradecida con las personas que acompañaron”, expresó. Y agregó un mensaje que atraviesa toda su producción: “Animar a otros a usar lo que tienen en sus manos. Aunque uno se sienta pequeño o incapaz, hacer algo siempre genera un efecto distinto”.
Con 26 años, Dana Marcano construyó una trayectoria artística diversa que cruza el dibujo, la ilustración, la pintura y el diseño gráfico. Nacida en Venezuela y criada en Comodoro Rivadavia, se formó en Artes Visuales y desarrolló su práctica tanto en soportes tradicionales como digitales.
A lo largo de los años participó en exposiciones, realizó murales, trabajó con técnicas mixtas y trasladó su obra a distintos formatos: desde bastidores y cuadernos de dibujo hasta prendas, objetos, identidad visual de marcas y producciones gráficas vinculadas a eventos culturales.
En paralelo, combina su trabajo artístico con la docencia y proyectos de diseño independiente, colaborando con iniciativas locales, nacionales e internacionales. Su creación, atravesada por una fuerte impronta social y comunitaria, se nutre de la observación cotidiana y del vínculo con el entorno, con la convicción de que el arte puede ser un puente, una forma de acompañar y de poner en palabras —o imágenes— lo que muchas veces cuesta decir.
Quienes deseen conocer más sobre su trabajo pueden seguirla en redes sociales, donde comparte procesos, ilustraciones y reflexiones que dialogan con la realidad social y emocional de la comunidad: Instagram: @_danamarcano