Los equipos técnicos aseguran que el cerro Chenque no generará problemas con sus movimientos por 50 años a partir de los trabajos de aterrazamiento que ya comenzaron a realizarse y que demandarán alrededor de un año de trabajo. Además, cambiará la fisonomía de este ínoco de Comodoro Rivadavia, que se emplaza de cara al mar y que divide a la ciudad en dos.
El proyecto cambiará el perfil natural de la mitad inferior del faldeo del cerro mediante la extracción de terreno en forma de escalones, con una pendiente más estable. Se extraerá del lugar 1,2 millones de metros cúbicos de material que servirán para rellenar un sector del puerto de Comodoro Rivadavia y la zona de El Infiernillo. El proyecto está sustentado técnicamente por investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).
Néstor Hirtz, licenciado en Geología, fue uno de los encargados del proyecto. Se apuntará a la extracción de terreno en forma de escalones, con una pendiente más estable, del orden de los 28 a 29 grados. A la vez, los escalones tendrán un sistema de zanjas de drenaje para evitar la erosión y encauzar las corrientes de aguas que se generan con las lluvias y que terminan desplazándose en forma de lodo hacia el casco céntrico de la ciudad.
“Nuestro compromiso, desde la Geología Aplicada como desde la Ingeniería de Obra, es garantizar que el cerro no se mueva al menos por 50 años y cuando estamos hablando de deslizamientos en macizos rocosos debería ser superior a los 100 años”, detalló Hirtz en un reciente resumen difundido por la UNPSJB.
PRIMERA ETAPA
La primera parte de la obra será de extracción masiva y transporte de material (la cara sur del Chenque proveería de 1,2 millones de metros cúbicos de material). Dependiendo del avance de las tareas, el estimativo es que en un año el aterrazado del Chenque estaría listo. Luego vendrían tareas complementarias de estabilización en sitios específicos.
Si bien el proyecto no evaluó lugares para depositar el gran volumen de tierra, hay sectores que se consideran favorables por la corta distancia y por la posibilidad de aprovechar ese relleno para generar nuevos espacios urbanísticos.
En 2006, la geógrafa Ana María Raimondo y la bióloga Laura Madoery emprendieron el Estudio de Impacto Socioambiental del proyecto de Aterrazamiento del Cerro Chenque. Sobre la base de los resultados, elaboraron medidas de mitigación y recomendaciones necesarias para minimizar los posibles impactos negativos derivados de la ejecución del proyecto. Entre las recomendaciones generales, Raimondo y Madoery consideraron preciso evitar o disminuir el paso de maquinarias pesadas dentro de zonas habitadas para minimizar el impacto acústico y vibratorio; y prescindir de la extracción o destrucción de la vegetación que se encuentra tanto a los pies del Chenque como del arbolado público.
En febrero de 2010 se produjo una de las últimas jugadas en contra del cerro Chenque. Mientras caía un temporal de lluvia sobre la ciudad, el barro del gigante se esparció por el centro. Antes, en febrero de 1995, hubo desprendimientos y se produjo aquella grieta que obligó al corte de la ruta por varias semanas.
El accidente más lejano que provocó inconvenientes en la urbanización se registra en 1969, cuando también cortó el paso por la ruta Nacional 3.
Más de 40 años pasaron y recién ahora se divisa la solución definitiva para lograr un desarrollo seguro de la ciudad. La licitación de la obra del aterramiento del cerro Chenque había sido anunciada en el contexto del alud de febrero de 2010.
Será un año de ejecución, concretada por una unión transitoria de empresas encabezada por CTC y Rigel, y demandará el movimiento de 1,5 millones de metros cúbicos de áridos. La intervención se dará concretamente sobre el talud sur, ladera que se busca estabilizar ya que es su desmoronamiento el que afecta directamente a la ciudad.
Los detalles de la obra fueron proporcionados por Abel Boyero, secretario municipal de Obras Públicas, que anunció que esta primera etapa contempla la disposición de maquinaria y obradores, además de definir con el área de tránsito los circuitos a utilizar para la circulación de los vehículos pesados.
Boyero precisó además que se realizará una calle lateral al Camino del Centenario con el mismo suelo extraído para que la maquinaria pesada no afecte la cinta asfáltica. La planificación en el sentido del tránsito se organiza en torno a la premisa de no cortar ninguna arteria de la ciudad, aunque el funcionario explicó que es probable que circunstancialmente cambien de sentido algunas de ellas.
Otro punto a trabajar en simultáneo y de modo preparatorio a la ejecución en sí es disponer la protección para las viviendas ubicadas sobre calle Sarmiento y Balcón del Paraíso, previniendo que puedan resultar afectadas de algún modo por los movimientos.
Como se indicó, se trata de 1,5 millones de metros cúbicos de suelo que serán removidos durante la ejecución. Sobre el destino de los áridos, Boyero especificó que parte de ellos se utilizarán en el puerto de la ciudad, para un sector aún pendiente de rellenado, otra cantidad se destinará al sector de El Infiernillo y a obras del shopping costero de la ciudad, y se evalúa también la posibilidad de utilizar para depósito final la escombrera de Kilómetro 9.
E ese último caso, se requiere un acuerdo previo con Vialidad Nacional, dado que el pliego de concesión dispone un tope de dos kilómetros de distancia para la tarea de traslado de material
Dado el volumen de áridos a remover, Boyero dijo que también podría ser factible que se utilice para el relleno que requerirá la obra del Paseo del Centenario, aunque los tiempos de este no coincidirán con los del aterrazamiento, por lo que la urbanizadora a cargo de dicho paseo podría producir el acopio del material que deberá utilizar posteriormente.
COMO SERA LA OBRA
Las tareas se desarrollarán en la primera etapa en la parte superior del Chenque, serán las que mayor tiempo demandará.
Boyero explicó en qué consiste de modo concreto el aterrazamiento. Subrayó que el objetivo es lograr una pendiente que evite los deslizamientos al lograr la estabilización del talud sur.
Esto se consigue “cortando” el suelo armando pequeñas terrazas. Se interviene primero el plano horizontal y luego el vertical para comenzar de nuevo con otro horizontal, del mismo modo que se construye una escalera.
Con esta intervención, el agua dejará de escurrir por la pendiente natural del cerro ya que será recogida por canalizaciones que conflirán en colectoras. Ello evitará la formación de grandes cantidades de barro que escurren luego a la ciudad. Además, en su etapa final, se contempla la colocación de una membrana forestada que evitará la erosión del cerro.
Se trata de una membrana sometida al proceso de hidrosiembra, que será cultivada con especies autóctonas. Esta recoge las semillas y retiene la humedad por largos períodos, favoreciendo la germinación, lo que cambiará en forma definitiva el actual aspecto del cerro Chenque.