El contralmirante López Mazzeo declaró ayer como testigo en el Juzgado Federal de Caleta Olivia

Uno de los jefes navales sobre los que recaen sospechas de responsabilidades en la desaparición del submarino, el contralmirante Luis Enrique López Mazzeo declaró ayer en el Juzgado Federal de Caleta Olivia, pero no lo hizo como imputado, sino como testigo de la causa que lleva adelante la jueza Marta Yáñez.

Caleta Olivia (agencia)

La jueza Marta Yáñez había comentado a hora temprana de ayer a El Patagónico que se iba a llevar a cabo una nueva audiencia, pero sin dar precisiones, por lo cual se cree que la presencia de quien fuera uno de los principales jefes navales relacionados con la pérdida del sumergible se intentó mantener en reserva por razones desconocidas. De todos modos, el equipo periodístico de este diario fue alertado sobre la presencia de Luis Enrique López Mazzeo por fuentes que observaron el ingreso al Juzgado Federal de un marino que lucía impecable uniforme blanco.

López Mazzeo era el comandante de Alistamiento y Adiestramiento con asiento en la Base Naval Puerto Belgrano y al mismo tiempo el jefe del Comando de Operaciones de la flota de superficie y de sumergibles.

A las pocas semanas de ocurrida la tragedia del S-42, el entonces jefe del Estado Mayor, almirante Marcelo Srur, lo separó de esos cargos e hizo lo propio con quien era el comandante de la Fuerza de Submarinos, capitán de navío Claudio Villamide.

A mediados de diciembre el ministro de Defensa, Oscar Aguad, desplazó a Srur quien había acusado a López Mazzeo de no informarle sobre cuestiones puntuales de las operaciones navales.

A su vez, este último lo desmintió y también le trabó una causa penal y si bien no pasó a retiro, continúa en condición de separado de la fuerza.

EL UNICO QUE VINO

CON UNIFORME

Al retirarse del Juzgado, alrededor de las 16.30 de ayer, López Mazzeo se excusó de formular declaraciones periodísticas, pero fuentes consultadas revelaron que ser habría mantenido firme con los dichos que semanas atrás formulara ante la Comisión Bicameral del Congreso: que el ARA San Juan estaba en condiciones operativas de navegar con normalidad ya que “no hubo errores ni negligencias” en el mantenimiento de esa nave de guerra.

Más allá de esa circunstancia, López Mazzeo fue el único de los jefes navales de alta jerarquía citados como testigos en la causa que se presentó vestido con el uniforme de la fuerza.

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