“Que por favor no se resfríe Messi”. Es que falta tan poco para el Mundial que se supone ganaremos que la baja del crack significaría la gripe, neumonía y pulmonía de todos los que habitamos esta parte del mundo. Y en este rezo común hay dos personajes que habitan el sur del sur y que con distintas estrategias están esperando que pase la fiebre brasileña para empezar a jugar según sus propias estrategias.
Se trata de Martín Buzzi y Mario Das Neves. Del conductor que tuvo Chubut durante ocho años y del discípulo que escogió para seguir predicando lo que consideraba su Evangelio, aunque pronto se dio cuenta que éste tenía un credo diferente que al principio le dio resultado en las urnas.
Hoy Das Neves ya se siente gobernador otra vez. Después de su gran 2013 parece estar dispuesto a no confiar de nuevo en algún intendente de su riñón para bendecir, sino que él mismo volverá por todos los laureles. Confía en su región -el valle-, a la cual más benefició en la pasada década, mientras se devana los sesos para elegir la mejor figura que le traccione votos en Comodoro, su talón de Aquiles.
Por eso pega en el lugar que sabe más le duele al Gobierno; el tema Alpesca por ejemplo, donde los responsables del descalabro forman parte de la actual administración, por más bajo perfil que hayan adoptado en los últimos meses. Por el contrario, Das Neves evita hacer olas en esta ciudad con otros temas que podrían ser un boomerang para él, como el de la educación, donde su gobierno no dio las respuestas que sí concedió éste, a pesar de lo cual no debió afrontar huelgas salvajes. Claro que sus métodos para dirimir conflictos eran otros. Lo dijo Buzzi –un poco más que elípticamente- en la reciente apertura legislativa.
Es que el actual gobernador lo vislumbró apenas perdió Norberto Yauhar las legislativas de hace cinco meses: “al final en el peronismo siempre quedamos dos”. Por entonces él pretendía ser uno de ellos. Y al parecer lo ha conseguido.
Su reunión en la sede nacional del PJ el último jueves con el resto de gobernadores que responden al modelo nacional así lo confirma. Allí estuvieron el chaqueño Jorge Capitanich y el entrerriano Sergio Urribarri (kirchneristas de la primera hora), pero también quien parece tener todas las fichas para la sucesión, Daniel Scioli, y hasta el a veces díscolo cordobés José Manuel de la Sota.
Los gestos que viene haciendo Buzzi lo ponen en un lugar del que ya no volverá. Una semana antes trajo a Scioli a la provincia y se pronunció en voz alta acerca de su potencial candidatura a Presidente. No es lo que piensa todo el Frente para la Victoria local, pero él marcó la cancha y ahora se verá quién va de qué lado sin que haya un “pan-queso” que los vaya situando en el campo de juego justicialista.
Por el otro lado, Das Neves –a quien jamás nadie le negará su condición de peronista- se halla en la misma disyuntiva del nuevo referente que eligió: Sergio Massa. Se trata de ir a internas abiertas en 2015 por dentro o por fuera del partido fundado por el general. Después de todo, aquel decía que en este país “son todos peronistas”, aún los que no tenían el carnet con su escudito o no habían leído nunca “La razón de mi vida”.
Consolidada su alianza con el PACh -partido que podría tener el año próximo un diputado nacional después de 39 años-, el ex gobernador cree que podría ganarle a Buzzi en una elección general, aún con el sur de la provincia en contra, donde el juego de Néstor Di Pierro viene siendo inescrutable, más allá de que parece estar en retirada, al menos de los cargos electivos.
Por ello Das Neves bien podría volver a perder por poco acá y compensar con las diferencias del resto de Chubut. El electorado le hizo sentir en 2011 que había dejado muchas cuentas pendientes en el sur, sobre todo en salud, un área donde persisten las carencias. Pero hace un año pareció haber una especie de perdón con Das Neves, ya que hasta su compañera de fórmula marchó al Congreso. Pero claro que también entonces influyó el contexto nacional y el denominado “voto bronca” para una gestión provincial que lucía con poco margen de acción.
Eso lo percibió Buzzi, quien desde entonces viene dando volantazos en su gabinete tratando de reactivar una gestión que mucho depende de la capacidad de quienes lo rodean, la cual más de una vez llega a ponerse en duda, sobre todo por conflictos que van dilatando soluciones por razones que se parecen bastante a caprichos de adolescente, donde da la impresión de que para algunos tener ideas es confuso y que por eso optan por manejarse con intuiciones. Así les va.
En todo este panorama, no hay que olvidarse de que a río revuelto… La UCR ya empezó a especular con que si en las elecciones que vienen el peronismo va dividido, ellos podrían repetir lo de 1991, cuando la pelea Marcelo Guinle-Osvaldo Sala posibilitó la consagración de Carlos Maestro.
Por eso empiezan a posicionarse los dirigentes que siempre han ocupado cargos públicos en nombre de las minorías. El senador Mario Cimadevilla es uno de ellos. Tiene como referente nacional al mendocino Ernesto Sanz, aquel que se postuló como candidato a presidente en 2011 y se bajó a la semana. Es que estos radicales son como los que solo cantan truco si tienen el as de espadas. Por eso han permanecido tanto tiempo entre las luminarias, aunque sea como actores de reparto.
Así que habrá que seguirlos de cerca para saber también cómo le puede ir al peronismo si va dividido no solo en Chubut, sino fundamentalmente a nivel nacional, donde según las encuestas parece que da lo mismo haber dado muestras de gobernabilidad que solo ser una cara simpática y joven que recita slogans y habla de plantas y flores como si fuera un jardinero. Y no el más fiel, precisamente.
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Por Horacio Escobar
- 24 marzo 2014