“Valeria tenía una relación muy sufrida con Rubén, él la golpeaba mucho. Una vez la dejó tres días de cama, estaba tan golpeada que no podía abrir los ojos”, contó la testigo ante el tribunal que preside el juez penal Mariano Nicosia y se completa con Miguel Ángel Caviglia y Jorge Odorisio.
El Ministerio Público Fiscal está representado por la fiscal general, Cecilia Codina, mientras que los acusados están asistidos por las defensoras públicas, Viviana Barillari y Lucía Pettinari.
La testigo aseguró que instaba a su amiga a que denunciara a su pareja y le recomendaba que fuera al Hospital Regional por las heridas, pero ella no quería hacerlo. Además contó que le sacaron los hijos por los casos de violencia familiar y que en ocasiones Héctor Rubén Gallardo después de golpearla la dejaba viviendo en la calle.
“Un día apareció toda tatuada con el nombre Rubén, en distintas partes de su cuerpo, quemada con colillas de cigarrillo y dijo que se los había hecho para demostrarle que ella era de él. A pesar de todos los maltratos que él le hacía ella lo quería”, resumió y agregó que en una ocasión intentó quitarse la vida porque estaba sumida en una profunda depresión.
Además de esa testigo, declaró Vanina Bota, médica especialista en psiquiatría perteneciente al Cuerpo Médico Forense de Puerto Madryn. La médica fue quien entrevistó a Gallardo y a la madre de este, en diciembre de 2017, en el marco de una evaluación interdisciplinaria con la psicóloga del Cuerpo Médico de Comodoro Rivadavia, Mariana Sánchez.
En esa oportunidad se evaluó el perfil psiquiátrico de su personalidad y no encontró afectación en las facultades mentales de Gallardo, aunque sí una personalidad psicópata.
“Nunca pudo nombrar a la víctima por su nombre en la entrevista y tampoco nombró a sus hijos en común”, demostrando un “distanciamiento en sus relaciones cercanas”, sostuvo la testigo.
En cuanto a Campos, la médica dijo: “es una figura muy importante en su vida y que tiene un rol fuerte de madre sobreprotectora que decide por sus hijos”.
EL CRIMEN
El femicidio de Vivar ocurrió el 24 de enero de 2016, entre las 4 y las 4:30, en el interior de un domicilio ubicado sobre calle Saavedra 1.490 del barrio Pietrobelli. De acuerdo a la acusación de la Fiscalía, Gallardo estranguló a su pareja presionándole el cuello con su antebrazo, en presencia de su madre, Lilian Campos, quien no impidió que su hijo llevara a cabo el crimen ni ayudó a la víctima.
Al advertir que la joven ya no respiraba, Gallardo intentó ocultar el crimen y procedió a realizarle 23 cortes en ambas muñecas a su mujer, y junto a su madre colgaron una sábana a las vigas del techo del lavadero de la vivienda y colocaron una parte de la misma al lado del cuerpo, simulando que era parte de la prenda con la cual se anudó el cuello Vivar. Con ello le imprimieron una marca que simulaba un estrangulamiento voluntario.
Tras un año de investigación, la Fiscalía logró establecer que no fue un suicidio sino un homicidio doblemente agravado por el vínculo y por haber sido cometido en contexto de violencia de género, femicidio”, en calidad de “autor” para Gallardo y de “partícipe necesaria” para Campos; y alternativamente como “homicidio doblemente agravado por el vínculo y por haber sido cometido en contexto de violencia de género, femicidio”, en calidad de “autor” para Gallardo y de “partícipe secundaria” para Campos.