El litoral atesora consigo hermosas áreas protegidas

El Parque Nacional Río Pilcomayo, ubicado al nordeste de Formosa, en el límite con el vecino país de Paraguay, tiene unas 47 mil hectáreas que integran la lista de Humedales de Importancia Internacional. Entre sus atractivos se incluye la gran extensión de la Laguna Blanca, de 800 hectáreas, en la que habitan los yacarés overos y negros, las boas curiyú y los coipos.
Aquí se encuentra una de las dos áreas recreativas (la otra está en Estero Poí), con zonas de acampe agreste, servicios para el turista y varios senderos –todos muy bien señalizados– que te invitan a recorrer el parque.
En esta provincia también se puede visitar la Reserva Natural Formosa, de similares características. Por su parte, en el Chaco, a 115 Km de la ciudad de Resistencia, se encuentra el Parque Nacional Chaco. A lo largo de sus 15 mil hectáreas de bosques de quebracho que alternan con sabanas de palmeras caranday, se encuentra una rica diversidad de fauna: monos aulladores, ñandúes, carpinchos, guazunchos, pecarí de collar, puma, chuñas y un zorro de gran tamaño llamado aguará guazú, especie amenazada que se conserva en estas áreas protegidas. Para el turista que quiere pasar la noche en plena naturaleza chaqueña, cuenta con áreas de acampe.
En Chaco también se halla el área protegida más pequeña del país: la Reserva Educativa Colonia Benítez. De sólo siete hectáreas, condensa una muestra típica de la naturaleza de los montes chaqueños. Mientras que bajando por el Litoral, en Corrientes, se ubica el área de mayor biodiversidad de la zona, la eco-región de los Esteros del Iberá, donde se levanta el Parque Nacional Mburucuyá, de 17.660 hectáreas y excepcional estado de conservación.

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