El semáforo

P.: Con todo lo vivido como empresario: ¿cuál es la señal amarilla para el sector y para el país?

A.M.: La señal amarilla sigue siendo el bajo nivel de consumo. No hay una tendencia clara que muestre que todos los segmentos están creciendo. El país debe consolidar primero un modelo político, para luego tener una estabilidad macro que nos permita crecer de manera sostenida por muchos años y no caer en esos picos y valles donde cada diez años crecemos y después nos estancamos. Ese es el gran desafío para poder incorporar mucha más gente a la clase media y sacar gente de los niveles de pobreza. Con la riqueza que tiene el país, es inconcebible tener niveles de pobreza del 28%.

P.: ¿Y la señal verde?

A.M.: Este es un Gobierno más basado en la inversión que en un consumo artificial. Vemos que hay otras actividades que están creciendo como los bienes durables, el mercado inmobiliario con los préstamos hipotecarios a la cabeza. Para la empresa, creo que en la medida de que el consumo se recupere y podamos competir de manera real, tenemos las marcas, los productos, el capital humano, las inversiones, como para poder desarrollar negocios en la Argentina. Todo lo que existía en materia de restricciones en el país, cambió rápidamente en diciembre de 2015. Un ejemplo: poder pagar a los proveedores del exterior. No ya siquiera pagar dividendos o regalías, simplemente honrar los compromisos.

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