En el barrio Laprida marcharon para pedir justicia por Antonio Valverdi

El trabajador metalúrgico hallado asesinado el martes era un reconocido habitante de Laprida. Por esa razón, ayer decenas de residentes de ese barrio se manifestaron frente a la comisaría en reclamo de justicia. También demandaron que se esclarezca el homicidio del trabajador petrolero Cristian Rivera, a quien mataron en su vivienda el 3 de mayo del año pasado. La Brigada Policial de Investigaciones y la fiscal Camila Banfi avanzan en el entrecruzamiento de las últimas llamadas telefónicas de Valverdi. Sospechan de que habría sido ultimado para robarle ya que no fueron encontrados sus ahorros.

Habitantes de Laprida reclamaron ayer justicia frente a la comisaría, cansados de la impunidad que existe en esa barriada de la zona noroeste de Comodoro Rivadavia. Es que el martes a la tarde, encontraron muerto a Antonio Valverdi, de 54 años. Tenía un disparo en el pecho y otro en una pierna. Estaba tirado en la cocina de su casa de La Habana al 500.

Numerosos residentes de Laprida lo conocían por su trabajo en una metalúrgica de la calle Paraguay en la que trabajaba largas horas fabricando puertas, rejas y portones.

Los manifestantes también pidiendo respuestas por el caso de Cristian Alejandro Rivera (34), que también fue asesinado en el interior de su casa, en Alaska 350. Su cuerpo fue hallado el 3 de mayo del año pasado.

EL ASESINATO DE VALVERDI

“Qué tristeza más grande, te arrancaron de nuestro lado, pero te prometo que se te va hacer justicia viejito”, le escribió por las redes sociales su hijastro Luis, quien la tarde del martes, junto a dos compañeros de trabajo de Valverdi, fue quien lo encontró asesinado en el interior de la vivienda.

A los compañeros les llamaba la atención que no concurriera a su trabajo el lunes y que el martes por la mañana no contestara las llamadas. Por esa razón, a las 16 de ese día se dirigieron a la vivienda, en donde encontraron la puerta cerrada.

Debieron romper la abertura para ingresar. Así se encontraron con Valverdi tirado en la cocina, en medio de un charco de sangre. En el lugar trabajó personal de la Policía Científica que levantó evidencias.

Aunque la policía descartaba en las primeras horas el móvil del robo, dado que se encontraron una notebook en la cama y teléfonos celulares en la mesa de la cocina, durante las últimas horas se trataba de establecer qué sucedió con los ahorros de Valverdi, ya que le había comentado a allegados que tenía guardado un dinero producto de su trabajo.

Es que ese dinero no fue encontrado al menos en las primeras inspecciones oculares por parte de la policía, informaron fuentes de la investigación.

Al parecer, Valverdi fue sorprendido en el interior de su vivienda por un asesino que ingresó repentinamente o por alguien que conocía y a quien le abrió la puerta sin desconfiar.

El disparo en la pierna podría haber sido una advertencia del homicida para que la víctima dijera algo que quería saber y luego lo remató disparándole en el pecho.

Los vecinos coinciden en que Valverdi no tenía problemas con nadie.

Nadie tampoco escuchó los disparos. Sostienen que no se observaba juntas en la casa y que el hombre vivía solo después de haber enviudado, aunque cercanos a la víctima indicaron que en el último tiempo habría entablado una nueva relación con una mujer a la que no conocen.

La última vez que lo vieron sus vecinos del terreno del frente de la casa fue el sábado cuando le consultaron por indicaciones para instalar una antena de televisión.

Al cierre de esta edición la fiscal Camila Banfi junto a personal de la Brigada de Investigaciones avanzaban en el entrecruzamiento de llamadas telefónicas que recibió y realizó la víctima en sus últimas horas.

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