"Enfrentarse a la informalidad con una presión tributaria tan grande es difícil"

Para Antonio Mosteiro, gerente general de Mondelez International para el Cono Sur, "la señal amarilla para el Gobierno sigue siendo el bajo nivel de consumo".

El consumo aún no logra dar el salto cualitativo en la Argentina pero para Antonio Mosteiro “hay una clara tendencia de recuperación”. El número uno de Mondelez International para el Cono Sur (la Argentina, Uruguay y Paraguay), empresa que emplea en el país a unas 4.000 personas y posee tres plantas industriales en provincia de Buenos Aires y una en San Luis, confía en que si bien “hay una pequeña recuperación gradual, la diferencia de consumo en el último trimestre es notoria con respecto a períodos anteriores, aunque claramente no es un crecimiento explosivo”.

Periodistas: ¿Cuánto cayó el consumo?

Antonio Mosteiro: En general entre el 3% y el 6%.

P.: Usted habla de una recuperación gradual. ¿Es una tendencia de recuperación o es un crecimiento?

A.M.: De recuperación. Estamos dos o tres puntos arriba del final del año pasado o principios de este año que fue el punto más bajo. Pero es un promedio, porque no es parejo en todos los sectores.

P.: Ante este escenario: ¿qué busca el consumidor?

A.M.: La gente busca una propuesta de valor que va desde la calidad del producto, el vínculo emocional, el precio y la satisfacción que le da consumirlo. Hoy el consumidor es muy inteligente. Busca la mejor opción de valor para hacer rendir su dinero, no convalida cualquier precio. Hay sustitutos claros, dentro de la propia categoría o en segmentos adyacentes. También hay mucha competencia dentro de las empresas que están participando. Ningún jugador quiere perder su participación en el mercado.

P.: ¿Cuánto afecta al negocio la economía informal?

A.M.: La economía informal es una realidad. Por eso tenemos que trabajar muy claro, empresas, gobierno, gremios, en disminuir los niveles de informalidad que siguen siendo muy altos. Las grandes empresas del sector alimenticio pagan los impuestos, pero vemos segundas y terceras marcas que pagan una parte de sus impuestos. Por otra parte, enfrentarse a la informalidad con una presión tributaria tan grande es difícil. Hay un estudio hecho sobre la carga impositiva: en una lata de tomates -aunque esto es aplicable a las galletitas- el 45% del precio final es impuestos.

P.: ¿Cuánto costaría ese producto si no tuviera esa carga impositiva?

A.M.: Si yo no tuviera que pagar impuestos, una galletitas costaría 55 centavos en vez de un peso.

P.: ¿Quién se queda los 45 centavos restantes?

A.M.: El Gobierno en sus distintos estados: nacional, provincial, municipal y seguridad social. Esto, en un producto que no tiene impuestos internos. En aquellos productos que tienen impuestos internos como puede ser una gaseosa, la carga impositiva supera el 50%. Queda poco margen para ser competitivos. Las rentabilidades son bajas, diría que estamos por abajo del promedio de la región de Latinoamérica

P.: El Gobierno anunció la reforma tributaria. ¿Ustedes han sido consultados. Han aportado algo?

A.M.: Si, a través de COPAL, hemos aportado trabajo sobre la incidencia de la carga tributaria en nuestros productos, y hemos acercado propuestas. Sabemos las limitaciones que tiene el Gobierno con el déficit fiscal. El margen de maniobra es bajo. Los más distorsivos son los impuestos encajados, como por ejemplo los impuestos a los débitos y crédito e ingresos brutos, porque cada etapa de la cadena los vuelve a pagar y tienden a fomentar la evasión.

P.: El Gobierno también está trabajando en una especie de blanqueo por hacer un ajuste por inflación por única vez. ¿Lo ve cómo una salida para mejorar los balances?

A.M.: Así es. Me parece positivo que sea voluntario porque de acuerdo a la actividad o la estructura de capital que tiene cada una de las empresas se va a analizar qué es lo que más conviene. Pero tener los activos fijos que se deprecien a 10, 20 o 30 años valuados a valor de origen sin reconocimiento a la inflación, distorsiona bastante los resultados. Se pagan ganancias por resultados en cierta manera ficticios

P.: Por un lado, van a pagar una multa por una nueva valuación, pero por otro lado el fisco va a perder porque el empresario va a tributar menos ganancia. ¿La idea es que todos pongan un poco?

A.M.: Se pone al principio para después tener la posibilidad de ajustar las deducciones impositivas a futuro

P.: Un mito, cuando se discute sobre precios, es que los supermercados remarcan. ¿El problema está en la cadena de comercialización?

A.M.: Cuando uno ve los márgenes finales de los supermercados, nota que son muy bajos. Yo como fabricante no veo que mi producto se triplique en las góndolas. Un supermercado hoy puede llegar a operar con márgenes negativos. Lo que hay que ver es el costo de esa cadena de comercialización que son muy altos, eso implica que el supermercado tiene que tener un marcap alto para compensar esa estructura.

P: ¿La compra online es una solución?

A.M.: Los consumidores compran en multicanal: supermercados, mayoristas y online. A decir verdad hoy las ventas online no mueven un porcentaje alto, pero vemos que es una tendencia que se está acelerando, todavía sobre tasas bajas, pero va a lograr una penetración mucho mayor.

P.: ¿Qué expectativas de inversión tienen en el mediano plazo?

A.M.: Nuestro promedio de inversión en los últimos 7 años ha sido de entre 25 y 35 millones de dólares por año. El record fue el 2016. También tenemos comprometidas inversiones en ese rango para el año próximo (2018).

P.: ¿Vamos a poder exportar con valor agregado mucho más de lo que importamos?

A.M.: En nuestro caso estamos exportando a los países de la región, principalmente a Uruguay, Paraguay y Chile y algo a Brasil. Gran parte de lo que vendemos en el mercado local es producido en el país.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico