Este año 35 mil personas visitarán la Antártida

El turismo crece, pero amenaza al continente blanco, ya que carece de regulaciones medioambientales. Ante esta situación, la Organización Marítima Internacional tiene la intención de imponer un Código Polar, detallando las normas de seguridad para buques que entren a la zona, el cual se aprobará antes de 2014.

El número de turistas que visitarán la Antártida llegará a los 35.000 en la temporada 2012-2013, una cifra que podría perjudicar en términos ambientales a la región, donde normalmente las únicas visitas eran las de las misiones científicas.
La falta de regulaciones en este punto es el aspecto negativo del desarrollo turístico que vive el continente blanco. Según artículos publicados en los sitios sfgate.com y zagat.com, que recogen una investigación de Associated Press, el turismo en la Antártida ha crecido de menos de 2.000 visitantes al año en la década de 1980 a más de 46.000 en la temporada 2007-2008.
A continuación, los números se desplomaron con la eclosión de la última crisis económica internacional, tocando fondo a menos de 27.000 visitantes en 2011-2012. Sin embargo, a partir de la última temporada se ha retomado la tendencia al alza, previéndose que el ciclo 2012-2013 cerrará con el ingreso de 35.000 turistas.
Allí el visitante puede apreciar el clásico avistaje de la fauna autóctona, como es el caso de los pingüinos. Esto incluye la realización de excursiones hacia el interior del continente blanco o propuestas de turismo aventura, con actividades como paracaidismo o buceo.
El crecimiento mundial del turismo, y en especial de las variantes alternativas o poco convencionales que incrementan la segmentación y especialización del mercado, contribuye a la ampliación de los servicios turísticos enfocados en la Antártida. Sin embargo, esto puede ser perjudicial.

SE TOMAN MEDIDAS DE PREVENCION
Un concepto vital para el turismo sostenible, conocido como capacidad de carga, indica que la explotación turística de un ambiente determinado debe ir de la mano con el límite del impacto humano que puede soportar. Cuando los ambientes son más frágiles, como en el caso de la Antártida, superar ese límite y, por consiguiente, su capacidad de carga puede llegar a ser demasiado peligroso para el entorno natural.
De este modo, los especialistas creen que resulta vital un control ambiental más efectivo y un seguimiento a conciencia de los impactos del turismo sobre el continente antártico. Los 28 países que integran el Comité Consultivo del Tratado Antártico han realizado 27 recomendaciones no vinculantes sobre el turismo desde 1966, pero sólo dos reglas tienen carácter obligatorio, y ninguna de ellas se encuentra todavía en vigor.
La situación es compleja, ya que la Península Antártica es la parte del globo en la cual el calentamiento global se manifiesta de forma más rápida. Además, los riesgos incluyen que los turistas introduzcan especies exóticas, microbios o transfieran flora y fauna nativa de otras partes del continente antártico en regiones no preparadas para ello.
Junto a los problemas ambientales también alarman las cuestiones relacionadas con la seguridad. Por ejemplo, los barcos y cruceros que atraviesen el continente impactarán en términos de contaminación, pero además podrían sufrir diferentes accidentes al no estar preparados para viajar por zonas tan complejas, generando incluso fuertes pasivos ambientales debido a derrames de petróleo.
Gran parte de las embarcaciones que se destinan a viajes turísticos hacia esta zona no se encuentran convenientemente reforzadas contra el hielo. Por esta razón, la Organización Marítima Internacional (OMI) tiene la intención de imponer un Código Polar, detallando las normas de seguridad para buques que entren tanto en el Artico como en las regiones antárticas.
Se preveía que entraría en vigor durante este año, sin embargo, la OMI indicó que no se aprobará antes de 2014, y que posteriormente habrá que esperar otros 18 meses para que el código se ejecute.

Fuente:

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico