Exterminio: El templo de huespos

Desde el jueves 15 de enero, en estreno mundial, se exhibe la cuarta entrega de la saga cinematográfica que el director Danny Boyle inició en 2003, redefiniendo el género de zombies.

Ampliando el mundo creado por Boyle y Alex Garland en “Exterminio: La Evolución” y dándole un giro radical, Nia DaCosta dirige esta continuación de la épica y aterradora historia. El Dr. Kelson se ve envuelto en una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar el mundo tal como lo conocen. Y el encuentro de Spike con Jimmy Crystal se convierte en una pesadilla de la que no puede escapar. Los infectados ya no son la mayor amenaza para la supervivencia: la inhumanidad de los supervivientes puede ser aún más extraña y aterradora. En esta película reaparece Cillian Murphy, retomando su papel del film de 2003.

En “Exterminio: La Evolución”, Boyle y Garland nos presentaron el mundo que existe tras el estallido del virus que diezmó el Reino Unido hace 28 años. La sociedad se ha tenido que reconstruir desde cero, creando nuevas comunidades. “Nos imaginamos cómo volvería a crearse el mundo tras un apocalipsis, cuando todo lo que te rodea, todos los objetos, ya no tienen valor o son inservibles”, dijo Boyle. “¿Cómo harías para asegurarte los bienes esenciales, como la comida y el combustible?”. “Exterminio: La Evolución” transcurría parcialmente en la isla Holy, un terreno de unas 400 hectáreas en la costa noreste de Inglaterra en el que crearon una pequeña comunidad que se ha aislado del mundo exterior para protegerse de los infectados.

Una sociedad autosuficiente como esta surgió tras la reacción mundial ante la infección, que ha afectado a Inglaterra, pero dejando al resto del mundo prácticamente a salvo. Al respecto, Garland dijo: “Nos planteamos cómo sería la infección. ¿Qué pasaría si un país entero estuviese en cuarentena y fuese abandonado a su suerte por el resto del mundo? Para hallar la respuesta nos hemos fijado en el mundo actual. Hay una reacción despiadada y pragmática cuando una nación colapsa. En términos generales, la gente a la que no le afecta el colapso acaba ignorándolo y continúa su vida como si nada”.

Nioa DaCosta, quien ha asumido ahora la dirección, deja claro que no ha buscado imitar al creador original: quiso imprimirle a “Exterminio: El templo de Huersos” su propio caos. Ella misma define a la película como una obra “extraña y desquiciada”, con un tono que se escapa de las etiquetas y que juega con la dualidad entre sectas violentas, la ciencia al límite y el instinto humano de supervivencia. Jack O’Connell describe a su personaje de Jimmy Crystal como un hombre que abraza la oscuridad con alegría retorcida. DaCosta, por su parte, lo celebra como uno de los mejores villanos de su carrera. El culto de los Jimmies, con sus trajes idénticos y su devoción ciega, se convierte en una metáfora de lo que puede nacer cuando el orden desaparece: personalidades convertidas en religión. El filme se rodó íntegramente en exteriores, buscando transmitir la devastación de un mundo que ya no tiene salvación. Más que una lluvia de gore, DaCosta apuesta por el efecto psicológico del horror: mostrar hasta dónde llega la humanidad cuando se enfrenta a la nada. Como ella misma lo resume, “la pregunta no es qué hacen los infectados, sino qué hacemos nosotros”.

Género: Terror, ciencia ficción Origen: Reino Unido

Título original: 28 Years Later: The Bone Temple

Año: 2025 Formato: 2D

Duración: 1 hora, 50 Min. Calificación: Apta para mayores de 16 años

Ficha Técnica:

Dirección: Nia DaCosta

Guión: Alex Garland

Producción: Bernard Bellew, Danny Boyle, Alex Garland, Andrew Macdonald, Peter Rice

Música: Hildur Guðnadóttir

Fotografía: Sean Bobbitt Montaje: Jake Roberts

Reparto:

Ralph Fiennes (Dr. Kelson), Jack O'Connell (Sir Jimmy Crystal), Alfie Williams (Spike), Erin Kellyman (Jimmy Ink), Chi Lewis-Parry (Samsón), Aaron Taylor-Johnson (Jamie), Emma Laird (Jimmima), Maura Bird (Jimmy Jones), Cillian Murphy (Jim)

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico