Femicidio de Soledad Arrieta: un perito puso en duda la coartada del esposo

Gustavo Servera, quien está siendo juzgado por el asesinato de su esposa, había declarado que esa madrugada se encontraba en una plaza junto a sus hijos. El experto en criminalística José Díaz graficó ayer que a partir de la pericia que efectuó con la bicicleta secuestrada en la causa, determinó que la distancia de 747 metros que existe entre dicha plaza y la vivienda en la que se perpetró el asesinato, puede ser recorrida en 3 minutos y medio. Además, los registros de una cámara determinaron que alguien se retiró de la plaza a bordo de una bicicleta y que regresó poco tiempo después.

Con la declaración de diversos testigos se desarrolló ayer la quinta jornada del juicio por el femicidio de Soledad Arrieta, ocurrido el 5 de febrero de 2018 en el barrio Abel Amaya y que tiene como único imputado a Gustavo Servera, esposo de la víctima (de quien estaba separado, aunque vivían en el mismo predio). Entre los testimonios relevantes de la fecha se escuchó a un profesional en Criminalística sobre pericias que realizó. El profesional también reconstruyó la “mecánica del hecho”. Así describió la forma en que habría sido cometido el asesinato.

El tribunal de debate fue presidido por el juez Martín Cosmaro e integrado por sus pares Mariel Suárez y Jorge Novarino. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por la fiscal general María Laura Blanco, acompañada por la funcionaria fiscal Leila Ritta. Mientras, la defensa del imputado fue ejercida por el abogado particular Francisco Miguel Romero. A la vez se encontraban presentes en la sala familiares de la víctima asistidos por profesionales del Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito (SAVD), como también público en general.

El criminalista José Díaz expuso sobre tres pericias relacionadas sobre la base de prueba objetiva y un análisis integral de las constancias del caso. Realizó una inspección ocular del lugar del crimen, en el domicilio de Juan Manuel de Rozas donde realizó diversas constataciones.

Otra pericia se extendió y abarcó la plaza del barrio, como también mediciones y desplazamientos entre la plaza y el domicilio donde aconteció el crimen. Estableció que la distancia más corta entre la plaza –donde asegura Servera que se encontraba esa madrugada con sus hijos- y dicho domicilio era de 747 metros y dicho recorrido, utilizando la bicicleta secuestrada, se realiza en 3 minutos y 30 segundos de promedio.

UN VIDEO CLAVE

Mientras, del análisis de una cámara particular de video que enfoca una parte de la plaza, surge que la noche del crimen se ve llegar a un grupo de personas en bicicleta y a pie. Al cabo de unos minutos, una persona abandona la plaza en bicicleta por la calle Carrero Patagónico, para veinte minutos después reaparecer en el cuadro que enfoca la cámara circulando en sentido contrario.

Respecto de la mecánica del delito, el profesional se refirió a la lata de diluyente con manchas de sangre y rastros dactilares que luego se correspondían con los del imputado Servera.

El criminólogo tuvo en cuenta el informe de la autopsia de la forense que describía las lesiones que presentaba el cuerpo de la víctima con signos de quemaduras en las vías respiratorias por focos ígneos. En ese sentido describió que las puertas de acceso no presentaban signos de violencia y que la zona de contacto de da en el interior del quincho.

Las lesiones que presentaba la víctima en su cuello son indicativas de una acción de ahorcadura que le podría haber provocado un desmayo o pérdida del conocimiento. También el profesional mencionó que el foco ígneo se estableció que fue intencional y que se encontró contenido de diluyente en la ropa de Soledad Arrieta. Asimismo dicha lata tenía manchas biológicas que se corresponden con el ADN de la víctima.

EL CASO

El femicidio de Arrieta ocurrió durante la madrugada del lunes 5 de febrero del año pasado, en el horario comprendido entre la 1:30 y las 2:02.

Según la Fiscalía, la víctima se encontraba en la vivienda ubicada en la parte posterior del terreno situado en Juan Manuel de Rosas al 3600, del barrio Abel Amaya, donde vivía con sus hijos.

En ese lapso, según la acusación fiscal, se hizo presente su esposo, Gustavo Alejandro Servera, quien residía en la parte delantera del predio. El ingreso, según la acusadora pública, habría sido por una ventana lateral.

La misma parte sostiene que se produjo una agresión física y utilizando un lazo metálico que el agresor colocó alrededor del cuello de Arrieta, se ejerció presión para reducir a la mujer.

El ataque le produjo a la joven excoriaciones lineales en diversas partes del cuerpo, entre ellas en el tórax del lado derecho y en el cuello, región latero-posterior, dos equimosis en la parte delantera del cuello.

Después se roció el lugar con un líquido inflamable y se inició un incendio intencional que provocó la muerte por quemadura de las vías aéreas y de distintas partes del cuerpo.

La fiscal sostuvo que el ataque se produjo como conclusión de un vínculo signado por violencia de género, en la que Arrieta se encontraba en una situación de subordinación y sometimiento hacia Servera, basada en una relación desigual de poder.

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