Ganó un partido de tres horas y se fue en silla de ruedas

La holandesa Kiki Bertens derrotó a la italiana Sara Errani en un duro partido de tres horas que la dejó con todo el cuerpo acalambrado gritando del dolor.

Kiki Bertens, que derrotó a Sara Errani luego de tres horas de combate, tuvo que salir de la cancha 14 de Roland Garros en silla de ruedas, con el cuerpo paralizado por los calambres. Avanzó a la tercera rueda, pero las lágrimas por su esfuerzo lo dijeron todo.

Muslos, brazos, e incluso dedos: todo el cuerpo de Bertens parecía sufrir, durante el partido o sentada en su silla entre sus games. Fueron los achaques propios de un partido durísimo, cuyo resultado final fue 7-6 (5), 3-6 y 9-7. Ni la intervención de los servicios médicos ni los masajes parecieron aliviar sus molestias. Así que la holandesa terminó por abandonar la cancha en silla de ruedas, no sin antes proferir un último grito de dolor.

Si se recupera a tiempo, se medirá por un puesto en los octavos de final ante la checa Katerina Siniakova, que venció por 6-3 y 6-4 a la rusa Anastasia Pavlyuchenkova.

A sus 28 años, Bertens acumula 10 títulos individuales en el circuito de tenis femenino. Su última consagración fue este año antes del parate de la actividad por el avance de la pandemia de coronavirus en todo el mundo. En febrero, la neerlandesa se consagró en el torneo de San Petersburgo, Rusia, que se disputó en superficie dura: en la final dejó en el camino a Elena Rybakina, de Kazajistán, por 6-1 y 6-3.

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