El prolífico preparador de San Martín, en diálogo con Télam, a 25 años de la desaparición física del “Toro”, lo recordó como “uno de los verdaderos grandes de la historia del automovilismo argentino”.
Pedersoli, que formó una dupla exitosa con Omar Wilke, con quien trabajó en General Motors hacia fines de 1968, evocó a Mouras como “un tipo “introvertido”.
“Callado y muy pero muy educado, nunca lo escuché decir una mala palabra, ni siquiera cuando el auto le fallaba”, resaltó.
El preparador rememoró una carrera en el autódromo de Buenos Aires, en la que después de colocarle las bujías “calientes” al motor, se cayó un casquillo de válvula dentro del motor y se rompió.
Pedersoli debió comunicarle al “Toro” que no se pusiera el buzo porque no iba a correr debido a aquel incidente. El piloto, lejos de enfurecerse, le sonrió, subió a su auto particular y se marchó del autódromo sin maldecir por lo ocurrido.
El hacedor de los motores de Mouras fue el artífice de los 50 triunfos del ex campeón en TC en las 273 carreras. Con Chevrolet consiguió 26 éxitos y los restantes con Dodge.
Para Pedersoli, uno de los mayores hitos de Mouras fue el triunfo en el Gran Premio Del Llano, el 5 de septiembre de 1976, en la que le ganó al poderoso equipo Ford (Traverso, Gradassi, Iglesias) tras descontarle una importante diferencia.
“Cuando se iba a iniciar la segunda etapa -recordó- empujábamos el auto y no se movía. Entonces afloró su picardía cuando nos dijo: ‘lo tengo frenado para que se vaya Martínez Boero primero y me espante los pájaros en la ruta’”.
Finalmente, Pedersoli recordó una de las anécdotas más risueñas con Mouras, de quien fue acompañante durante algunas carreras. En una de ellas, el preparador se entretuvo mirando un paisaje de nieve y se olvidó de indicarle una curva, lo que produjo una maniobra de riesgo que casi termina en un vuelco. “Estuvo mucho tiempo sin hablarme por eso, pero siguió confiando a muerte en mí”, sentenció.