La Armada Argentina confirmó el retiro definitivo de los Súper Étendard, uno de los sistemas de armas más emblemáticos de la historia militar argentina y protagonistas de acciones decisivas durante la Guerra de Malvinas.
La medida se concretará durante 2026 y forma parte del Plan Dédalo, el programa de reorganización y modernización de la Aviación Naval para los próximos años.
Aunque las aeronaves llevaban tiempo sin volar por problemas de mantenimiento y falta de repuestos, su desprogramación formal representa el cierre de una historia de más de cuatro décadas dentro de la Armada.
Los aviones que marcaron la Guerra de Malvinas
Los primeros cinco Súper Étendard llegaron al país en 1981, apenas unos meses antes del conflicto del Atlántico Sur. Durante la guerra fueron operados por la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque.
Su combinación con los misiles AM39 Exocet permitió ejecutar dos de los ataques argentinos de mayor impacto contra la flota británica.
El 4 de mayo de 1982, un Exocet lanzado por los pilotos Augusto Bedacarratz y Armando Mayora alcanzó al destructor HMS Sheffield, que posteriormente se hundió.
Semanas después, el 25 de mayo, otro ataque de los Súper Étendard alcanzó al Atlantic Conveyor, un buque logístico fundamental para las fuerzas británicas que también terminó hundiéndose.
Aquellas operaciones convirtieron al avión francés y a sus tripulaciones argentinas en protagonistas centrales de la historia de la Aviación Naval.
Una flota que quedó sin posibilidad de volar
Con el paso de los años, sostener los Súper Étendard operativos se volvió cada vez más complejo. La discontinuación de componentes y la falta de repuestos terminaron reduciendo progresivamente su disponibilidad.
Argentina intentó recuperar esa capacidad en 2018 con la compra a Francia de cinco Super Étendard Modernisé (SEM) por unos 14 millones de euros.
Sin embargo, esas aeronaves nunca pudieron entrar en servicio operativo en el país. Entre los obstáculos estuvieron componentes críticos de origen británico, particularmente los vinculados con los asientos eyectables Martin-Baker, además de otros repuestos que ya habían dejado de fabricarse.
De esta manera, tanto los aviones históricos como los SEM adquiridos posteriormente serán retirados definitivamente.
El Plan Dédalo y la renovación de la Aviación Naval
La salida de los Súper Étendard forma parte de una transformación más amplia. El Plan Dédalo contempla durante los próximos cinco años la renovación de aeronaves, infraestructura y capacidades operativas de la Aviación Naval.
Entre las incorporaciones previstas aparecen nuevos P-3C Orion destinados a exploración aeromarítima, los Beechcraft B-360, helicópteros Leonardo AW-109 y vehículos aéreos no tripulados Shield V-BAT.
También se proyecta el retiro progresivo de otros sistemas históricos, como los helicópteros Fennec y posteriormente los Sea King SH-3.
La despedida de los Súper Étendard tendrá, sin embargo, un significado particular. Más allá de que hacía años que no estaban operativos, sus nombres quedaron definitivamente asociados a Malvinas y a las misiones de 1982.