El director de la Escuela Técnica N° 760 (exENET 2), Renato Delagiovanna, advirtió este martes sobre la compleja situación financiera que atraviesa la institución a raíz de la reducción y eliminación de aportes nacionales. Se trata de una consecuencia más del ajuste brutal que realiza el presidente Javier Milei sobre los sectores más vulnerables de Argentina, donde caben tanto la salud como la educación.
En ese contexto, Delegiovanna remarcó la importancia del acompañamiento municipal y del esfuerzo de la cooperadora escolar para sostener los insumos necesarios en los talleres.
La escuela cuenta con una matrícula de alrededor de 700 estudiantes que asisten en doble turno, lo que implica una alta demanda de materiales para las prácticas formativas. Entre los insumos más utilizados se encuentran hierro, electrodos, chapa y madera.
“Hace algunos años la escuela técnica recibía fondos de distintos tipos, entre ellos estaban los fondos del INET (Instituto Nacional de Educación Tecnológica). Esos fondos ya el año pasado fueron menores y este año tenemos entendido que no se van a recibir”, explicó Delagiovanna.
Frente a este escenario, la institución logró paliar parte de la falta de recursos mediante el Fondo de Asistencia Educativa Municipal (FAEM), como los que se entregaron en esta jornada.
“Cada ayuda que recibimos es súper bienvenida como este fondo municipal que recibimos hoy del FAEM. Es uno de los poquitos fondos que estamos recibiendo las escuelas, aparte de las ayudas propias de las cooperadoras que salen directamente de los bolsillos de las familias”, sostuvo.
Consultado sobre la posibilidad de que las prácticas se vean afectadas, el directivo señaló que hasta el momento han logrado sostenerlas gracias al compromiso de la comunidad educativa. “Cuando advertimos que los recursos son pocos, siempre las familias suelen colaborar y repuntamos”, indicó.
No obstante, advirtió sobre el alto costo de los materiales, especialmente en áreas como herrería o tornería, donde no es posible trabajar con insumos de baja calidad sin afectar el aprendizaje. “Un pedazo de chapa; un pedazo de hierro; un electrodo… todo es muy caro y la verdad es que, si no los tenemos, las actividades formativas no se pueden realizar de la mejor manera y perdemos calidad”, enfatizó.
En cuanto al vínculo con el sector privado, Delagiovanna aclaró que no reciben aportes económicos directos de empresas locales, aunque sí existe articulación para el desarrollo de prácticas profesionalizantes destinadas a estudiantes del último año.
Finalmente, destacó que la institución continúa siendo una de las más elegidas por la comunidad, con formación en dos especialidades: Técnicos en Equipos de Instalaciones Electromecánicas y Técnicos en Informática Profesional y Personal.