Un hombre la llamó en plena madrugada del jueves para decirle que tenía secuestrada a su hija y que, si no pagaba el rescate, la mataban.
Russo, que vive en un departamento en Palermo, intentó comunicarse con su hija, pero no pudo, por lo que decidió ir a la dirección indicada y abonar los 50 mil dólares. Después se enteró que fue víctima de una estafa.
Según declaró en la comisaría 23° de la Policía Federal, el dinero lo había cobrado de una sucesión familiar y lo tenía guardado en su casa.
La periodista acordó hacer el pago en un locutorio y fue entonces que juntó el dinero y lo llevó hasta el comercio. Más tarde, una vez que ya había hecho el pago, Russo se pudo comunicar con su hija, que estaba en la casa de su novio, y descubrió que había sido víctima de un engaño.
La panelista del programa 6-7-8, que se transmite por la TV Pública, se refirió al episodio ayer en el ciclo que conduce en Radio Del Plata. Además de confirmar el hecho, cargó contra la policía, la Justicia y la prensa por difundir su caso.
Indicó que vio la noticia en los medios. “Yo quería tenerlo en reserva. Cuando hice la denuncia, le pedí expresamente a la gente de la comisaría 23 que mantuviera la reserva”, dijo. Y explicó que su decisión obedecía a que, a su juicio, fue un “llamado al voleo” y el autor no sabía con quién hablaba.
“La difusión de esto me revictimiza. Yo quiero averiguar si fueron fuentes policiales o judiciales. A mí me perjudican. Me parece de un grado de irresponsabilidad enorme”, señaló. Luego remarcó que no leyeron los comentarios que se generaron a partir de la publicación. “Yo sé a qué especulaciones, a qué vómitos de odio exponen”, indicó.
Russo expresó que “esperaba más delicadeza y conciencia de la situación” y que, con la divulgación del secuestro, se siente más vulnerable. “El periodismo que difunde estas noticias es un bosta”, insistió.
Al momento del llamado, la hija de Russo se encontraba en la casa de su novio. “La periodista llamó, pero la chica no la atendió. Al parecer, la joven estaba durmiendo”, precisaron las fuentes consultadas por el diario Clarín. Contaron, además, que en el llamado que recibió la periodista, se escuchaban los gritos de una chica diciendo que la iban a matar.