La reina Máxima también es evasora

Máxima Zorreguieta es propietaria de tres fracciones de tierra rural en Río Negro cuyas mejoras no declaró ante la provincia y, en consecuencia, evade el pago de los impuestos correspondientes. Tampoco fue declarada ante el Estado toda la obra de infraestructura del complejo Baguales, construido por el grupo belga BURCO y ahora en manos de capitales de Qatar. De este modo, la documentación pública de Catastro confirma que no es una excepción el subregistro de mejoras declarado por Joseph Lewis para Lago Escondido.

Con domicilio en la sede oficial de la Corona de Holanda (ubicada entre las 15 mayores fortunas de la realeza mundial), desde 2009 Zorreguieta es titular de la propiedad de casi 3.000 hectáreas sobre el río Pichi Leufú, a 30 kilómetros al noreste del aeropuerto internacional de Bariloche y 7,5 al este del curso del río Limay.

Según publica El Cohete a la Luna, Marta Marcela Cerruti Carricart, tía y madrina de Máxima, es la responsable de la hostería de cinco habitaciones “Estancia Pilpilcura” de unos 780 metros cuadrados aproximadamente no declarados ante el Estado rionegrino, como consta en el registro público de Catastro. En diciembre de 2016 el presidente Mauricio Macri estuvo allí con su familia, arribado en helicóptero gubernamental en vuelo desde Villa La Angostura (VLA), sur de Neuquén.

En su momento, la versión oficiosa indicaba que Martín Zorreguieta, hermano de Máxima, había comprado un campo de 1.500 hectáreas a una familia de Bariloche con actividad de servicios turísticos. La documentación pública de Catastro asegura que la reina no necesitó de intermediarios para comprar tierras por el doble de superficie de lo que decía la historia oficial, en un sector comprendido dentro del área de seguridad de frontera.

En 2008, cuando todavía no era reina, compró al menos dos fracciones del loteo privado “Muelle de piedra” sobre la costa norte del lago Nahuel Huapi, en VLA. De todos modos, continúa alojándose en la residencia que alquila al empresario Miguel Miguens en “Cumelén”, el tradicional country creado por los hermanos Bustillo en la década del ’40 para evitar las expropiaciones a latifundistas realizadas durante el primer gobierno de Perón.

NO DECLARA, NO PAGA

Los campos registrados a nombre de la reina son:

uno de 363 hectáreas, ocupado tradicionalmente sin título de propiedad por Amadeo, Ilda, Carlos, Ceferiniana y Carmelo Paillalef con expediente administrativo iniciado en la dirección general de Tierras y Colonias en 1949, cuando Río Negro todavía era territorio nacional;

otro de 1543, 5 hectáreas ocupado sin título de propiedad por Antonio, Jacobo y Pedro Zgaib en el paraje Pilpicura; y,

otro de 1.045 hectáreas ocupado sin título de propiedad por Pablo Martínez, siempre según los planos originales acreditados por Catastro.

Cerruti inscribió en 2009, meses después de la compra del campo, la marca “Estancia Pilpilcura Patagonia Argentina”. En la web publica una imagen aérea de la hostería, que además debe contar con la habilitación comercial y de turismo correspondiente. La página referida a las mejoras quedó en blanco, sin absolutamente nada declarado ante Catastro.

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