La vida ha cambiado a partir de la llegada del coronavirus. Hasta que no exista una vacuna, las actividades se verán restringidas, los horarios laborales estarán limitados y los campos académicos deberán adecuarse a través de las plataformas virtuales.
En algunos casos, el tiempo libre abunda y no se sabe qué hacer con ese tiempo imprevisto. Pero donde existe un problema para algunos, para otros se abre una pequeña oportunidad. Es que las canchas de pádel viven una demanda pocas veces vista.
Emilio Césari, dueño de Smash Pádel, le contó a El Patagónico que los espacios están teniendo una gran solicitud a partir de que hay muchos trabajadores petroleros que trabajan media jornada, universitarios que no han podido viajar a sus lugares de estudio y la predisposición de la comunidad por salir de su casa.
“Mejoró muchísimo porque la gente tiene más ganas de hacer actividades. Aumentó de tal manera que tenemos más clientes que incluso antes de la pandemia. El tema es que estuvimos cerrados por tres meses y eso no se recuerda nunca y los impuestos hay que pagarlos igual. A todos se nos generó un tema importante pero la actividad volvió mucho mejor”, destacó.
La demanda es tal que los jugadores utilizan la cancha en horarios que antes eran imposibles de rentar. “Ahora vienen a las 14 o 15 porque la gente ya no trabaja tanto. Tenemos clientes que aparecen más temprano que antes. No sabemos cuánto va a durar esto o cómo se va desarrollar cuando se acomode todo. Quizás la gente va a volver a tener trabajo full time y no va a poder jugar al pádel a la tarde. Ojalá que siga así, pero sabemos que la realidad será distinta. Por ahora nos estamos recuperando un poco”, analizó.
“Esta semana arrancamos con casi todos los turnos completos y estamos abriendo los domingos también. No había registrado un movimiento así antes de la pandemia, a tal punto que nosotros antes trabajábamos a partir de las 18 pero ahora estamos abriendo mucho más temprano”, aseguró.
El protocolo en las canchas de pádel es muy estricto. Si el espacio tiene dos canchas se deben alquilar con media hora de diferencia entre las dos; el tapaboca solo se puede sacar a la hora de jugar; el televisor debe estar apagado y no hay mesas ni sillas para realizar “el tercer tiempo”.
“Sacamos todo eso para que la gente no se quede charlando y evitar la concentración. Es una medida preventiva y para seguir brindando el servicio”, subrayó Césari.