“Esto nació de una frustación personal”, recuerda Taavet Hinrikus, cofundador y director General de TransferWise, una aplicación móvil que permite realizar transferencias de dinero entre personas y empresas desde y hacia el exterior en tiempo real y que comenzará a operar este año en Argentina. “Yo soy de Estonia, fui el primer empleado de Skype, y después me mude a Londres pero me pagaban en Estonia. Entonces para poder retirar mi dinero tenía que ir al banco y llenar un formulario. Cada vez que mandaba 1.000 euros, el banco me sacaba 50. Y tardaba cinco días en llegar. En el siglo XXI no debería ser así”, cuenta en diálogo con este suplemento.
Hace 7 años, junto a su amigo Kristo Käärmann, crearon un sistema más eficiente para hacerlo y detectaron que muchas otras personas alrededor del mundo tenían el mismo problema que ellos. Así desarrollaron TransferWise y la prueba de que sería un éxito fue casi inmediata: a los 15 minutos de estar operativa el primer cliente envió 2.000 euros.
Hoy de esa “frustración” se convirtió en una de las empresas fintech líderes a nivel mundial. Con más de 800 empleados, el servicio -cuyos datos son encriptados- cubre más de 750 rutas monetarias y opera con 40 monedas, cuenta con más de un millón de usuarios que transfieren alrededor de u$s1.500 millones cada mes. La compañía crece un 100% al año y está valorada en unos u$s1.100 millones.
Hinrikus pasó tres días en Buenos Aires en el marco de las preparaciones para la llegada de TransferWise a la Argentina que comenzará a operar este año. En una primera etapa solo se podrá recibir efectivo desde el exterior. La segunda, en la que también se podrá enviar, llegará en 2018. “No tenemos un objetivo específico, nos puede ir mejor o peor. En lo que nos enfocamos es en ofrecer un buen servicio, porque estamos seguros de que si ofrecemos un buen servicio, y no hay alternativas mejores, la gente se va a volcar hacia nosotros”, explica. Y agrega: “Hasta ahora en Argentina los clientes tienen que ir al banco, llenar formularios, esperar que llegue el dinero. Acá la gente tiene una muy mala experiencia y por eso decidimos venir a ofrecer un servicio mucho mejor y más barato”. En principio, la comisión que cobrará por las operaciones será de un 2% pero la idea es que con el tiempo se reduzcan a niveles como por ejemplo lo que hay en Europa (en Reino Unido es de 0,35%). Además, como opera con distintas monedas, utiliza la tasa de cambio interbancaria. La herramienta ya está disponible en Brasil, Chile y Perú, por lo que la compañía planea abrir una oficina en la región, aunque aún no definió cuál será su sede.
La llegada de TransferWise al país marca un nuevo paso en una tendencia creciente de las fintech por sobre la banca tradicional. Al respecto, Hinrikus opina que “es enorme el potencial” en la Argentina para las soluciones tecnológicas en materia de finanzas. “Acá hay mucho pago en efectivo, por lo que el salto hacia los pagos móviles puede ser enorme. Más que ser un problema, es una oportunidad”, señala. El empresario contó que durante su visita se reunió con las autoridades del Banco Central y quedó “impresionado” con el trabajo de la entidad en esa materia y en cómo esto “va a ayudar a la gente”.
Hinrikus es un pionero de los nuevos modelos disruptivos que están cambiando las estructuras económicas tradicionales. “La sucursal de banco más importante va a ser el teléfono móvil. Lo tenemos todo el tiempo en la mano. Todo será de forma más inteligente, barata, más rápida y más conveniente”, confía sobre el futuro de las fintech. Pero para él lo que “está poniendo en jaque” a los bancos tiene una base de causas y consecuencias: “Los bancos solían representar la confianza, pero a partir de las crisis financieras lo que se ve hoy por hoy es que buscan su propio interés. La gente perdió la confianza en los bancos, y a su vez la tecnología se ha empezado a desarrollar cada vez más. Ahora se busca digitalizar todo lo que tenga que ver con las finanzas, atacando todos los mercados verticales del banco. Las empresas tecnológicas lo están haciendo mejor que los bancos”. Para Hinrikus, los cambios son parte de una “revolución” dentro del propio sistema capitalista.