Los íconos y el timing

La muchacha apenas estaba terminando el secundario en el María Auxiliadora. No sólo como portadora de la bandera, sino como egresada con el más alto promedio del año 1962 en toda la provincia de Chubut. Vino su recuerdo ayer en el Día del Libro; porque sospecho que fue la primer comodorense que editó una obra trascendente y merecedora del homenaje de tenerla privilegiadamente en la memoria.

ENSUEÑO
“Chubut, ensueño y realidad”, fue el lírico título de la obra. El viento se llevó esas páginas, que desearíamos estén en algún anaquel de la biblioteca pública principal de la ciudad. El gobierno provincial se encargó de la merecida publicación en un generoso volumen de tapas celeste y blanco.

PIA
Su nombre, tan a tono con su formación educativa, fue durante el resto de esa década una marca casi registrada: María Pía Strasser.  Una ejemplar docente no hace mucho jubilada y que está entre las memorables directoras de la Escuela Nacional 24 cuando ya casi ascendía a “83”.

MERITOS
No había para entonces todavía fructificado una historiografía regional genuina, como ocurrió años más tarde con investigadores más académicos y consecuentes, a la zaga de Virgilio Zampini.
Por eso cobra mucha más fuerza en la fecha conmemorativa la añoranza por ese libro inaugural de nuestras primeras inquietudes por los antecedentes del entorno. Un trabajo inspirado y medular,  hecho por una adolescente que --de movida-- nos sugirió, para siempre, que el rescate de nuestras raíces, siempre oscilará del ensueño… a la realidad.

José de Punta Piedras
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