Más testimonios comprometen al contralmirantre Luis López Mazzeo

Ayer declaró una mujer de la Armada en la causa por la que se investiga la trágica desaparición del ARA San Juan y de sus 44 tripulantes, acontecida el 15 de noviembre de 2017.

Caleta Olivia (agencia)

Se trata de la teniente Estefanía Moreni, quien era la jefa del grupo de operadores del sonar de la “Spiro”, corbeta misilística que junto a otras naves de superficie participó en la primera de etapa de la búsqueda del submarino frente a la Península Valdés.

La oficial avaló los dichos formulados por cuatro de sus subordinados inmediatos, quienes la precedieron en audiencias, tratándose de los suboficiales Federico Vázquez, Sergio Tapia, Pablo Brighi y Migue Barrionuevo.

Los mismos admitieron haber registrado ruidos que provenían de las profundidades y la mayoría de ellos los relacionaron con golpes contra un objeto metálico de más de 30 metros que bien podrían provenir del submarino.

Ahora se sabe que ello ocurrió durante doce horas a partir de las 19.30 del martes 21 de noviembre cuando la búsqueda se realizaba a unas 200 millas náuticas al este de la citada península chubutense, es decir seis días después de la desaparición del sumergible.

LA ORDEN DE RETIRARSE HABRIA SIDO DE MAZZEO

La teniente Moreni se abstuvo de formular declaraciones a la prensa luego de exponer durante casi dos horas ante la jueza Marta Yáñez; sus secretarios; el fiscal Lucas Colla y la única abogada querellante que asistió a la audiencia, Sonia Kreischer.

No obstante, trascendió que este nuevo testimonio comprometió indirectamente al exjefe del Comando de Alistamiento y Adiestramiento, Luis López Mazzeo, quien como consecuencia de este trágico suceso fue desplazado por el entonces jefe del Estado Mayor de la fuerza, el contralmirante Marcelo Srur, el cual a su vez fue destituido más tarde por el ministro de Defensa, Oscar Aguad.

Por empezar, Moreni indicó que obviamente ella también escuchó los sonidos de referencia que fueron grabados y luego aportados a este Juzgado Federal por un testigo de identidad reservada que también era tripulante de la “Spiro”, lo que infiere que de manera oficial no fue la Armada la que los remitió.

La teniente habría señalado que puso en conocimiento de ello al comandante de la corbeta, el capitán de navío Rodrigo Ureta.

A su vez, éste retransmitió la novedad a otro superior que comandaba una fragata igualmente afectada a la búsqueda y estaba al mando de esa misión conjunta.

Sucesivamente los informes fueron direccionados a comandos superiores y se supone que el destinatario final y principal responsable se encontraba en la Base Naval Puerto Belgrano, tratándose precisamente del contralmirante López Mazzeo.

TUVIERON QUE ALEJARSE

Lo concreto es que el comandante de la “Spiro” recibió la orden de retirarse el 25 de noviembre del área donde se detectaron los misteriosos ruidos y según lo que habría relatado la teniente Morini, el capitán Ureta se sintió indignado, pero se vio obligado a cumplir la orden.

En este punto vale recordar que el martes último, el cabo principal de operaciones (sonarista) Federico Vázquez dijo que tuvo conocimiento de que habría sido López Mazzeo quien impartió las directivas, argumentando que los ruidos captados provenían de un dron subacuático operado por un buque extranjero que también estaba afectado a la búsqueda del submarino.

Lo curioso de ello es que la tripulación de la corbeta “Spiro” no había sido informada con antelación de que alguien que no pertenecía a la Armada estuviera operando con ese supuesto dispositivo.

A todo esto, la jueza federal Marta Yáñez se excusó ayer de formular comentario alguno a la prensa, pero todo deja entrever que en el análisis de las decenas de testimonios que viene recibiendo desde hace meses tiene su mirada puesta en el contralmirante Luis López Mazzeo.

Este marino desplazado reveló esta misma semana que había interpuesto una querella por “falso testimonio” contra su exsuperior, el almirante Marcelo Srur, quien inicialmente en el Juzgado Federal de Caleta y luego ante los miembros de la Bicameral del Congreso de la Nación, aseguró que el entonces jefe del COAA le ocultaba información sobre ejercicios navales de guerra.

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