Melisa Carrizo, la pelota y una puerta hacia el arbitraje

Es aspirante a árbitro oficial y, a la vez, juega en Laprida por el torneo de la Liga. Este año deberá elegir un camino, pero mientras tanto disfruta el momento. "Todavía no pienso en eso, vivo el presente", asegura.

Cuando tenía 4 años, Melisa Carrizo empezó a jugar a la pelota y, a medida que fue creciendo, su amor por el fútbol también se fue incrementando.

La placita de Laprida, las calles y el gimnasio del barrio se transformaron en sus escenarios predilectos a la hora de divertirse con los pibes.

Mientras sus amigas jugaban con las Barbies, ella prefería los autitos, o calzarse los cortos y patear la N°5. Pasó el tiempo y esa pasión se arraigó. Al día de hoy, junto a su papá, Luis “Pichón” Carrizo, que juega en Veteranos, se la pasa viendo partidos de la Premier League y de otras ligas de Europa, además de disfrutar de todos los encuentros a nivel nacional y local.

Su lugar en el mundo es Laprida, el barrio, y Laprida del Oeste, el club, pero ahora se le abrió una puerta que le permite conocer otros horizontes, el mundo del arbitraje.

Hace unos días, recibió el diploma de aspirante a árbitro oficial de la Liga de Fútbol de Comodoro Rivadavia, algo que un año atrás ni se hubiera imaginado. De una situación fortuita, surgió la chance de hacer carrera impartiendo justicia dentro de una cancha y hoy lo vive con mucha alegría y tranquilidad.

“Un día fui a ver a unas compañeras de fútbol, que estaban jugando para la Reserva de Laprida en cancha de Huracán. Como era un amistoso, arbitraba un tiempo alguien de cada club. Mi DT me preguntó si quería arbitrar y me animé, porque una, como jugadora, conoce las reglas básicas”, comentó en diálogo con El Patagónico.

En ese partido estaba presente Héctor Velárdez, instructor de árbitros de la Liga, quien vio condiciones en Melisa y no dudó en invitarla al curso. “Cuando terminó, estaba Héctor, de la Liga. Me dijo que le gustó cómo había arbitrado y me preguntó si me interesaba hacer el curso de árbitros, así que tomé coraje y fui. Ahí vi que había varias chicas y me gustó”, comentó.

Ahora está en una encrucijada, ya que para ser árbitro oficial deberá dejar de ser jugadora en Laprida, que participa en el torneo oficial. “Estoy totalmente dividida, porque siempre fui jugadora y me tira Laprida porque soy del barrio. Juego al fútbol desde que tengo 4 años, así que imaginate que hoy no sé qué elegiría si tuviera que tomar una decisión”, reconoció.

Asimismo, sentenció: “este año tengo que rendir para ser árbitro oficial, pero todavía no pienso en eso, vivo el presente. Hay que disfrutar el hoy”.

Ese es su lema y así lo siente, porque desde su niñez tuvo el acompañamiento de su familia, más allá de que, al principio, a su mamá no le gustaba mucho la idea de que jugara al fútbol.

“Mi mamá no quería. Mis amiguitos venían a buscarme para jugar al fútbol y les decía que no. Mi papá sí, me compró las medias, el pantalón, y cuando le pedí botines, mi mamá dijo ‘botines no, ya es muy de varón’. Después se terminó acostumbrando. Ningún problema”, recordó entre risas.

El valor de la inclusión y de desterrar prejuicios, también vino desde sus amigos. “En lo personal, como siempre fui muy amiguera, tanto de chicos como de chicas, nunca sufrí bullying, que me digan ‘machona’ o esas cosas. Lo tomaban como algo normal, porque yo jugaba como un chico más”, aseguró.

“Mis amigas jugaban con las Barbies y yo con los autitos, las bolitas, el fútbol. Era medio ‘Carlitos’, porque en la calle tenía solo amigos varoncitos y jugaba a lo que ellos jugaban. Y en la escuela tenía un montón de amigas, pero no me decían nada”, afirmó.

En la actualidad, Melisa Carrizo lleva la “10” de Laprida y se desempeña como volante por izquierda, participando en un torneo oficial femenino que pudo hacerse realidad después de muchos años.

“Cuando comenzó el torneo oficial en Comodoro me dio mucha alegría. Enseguida quise formar parte de esto. Y más, jugando para Laprida. Siempre fui a alentar al equipo de varones, y ahora me genera una tremenda emoción representar al club”, enfatizó.

En cuanto a esta chance de ser árbitro, aseveró: “me siento muy orgullosa y les doy muchísimas gracias a (Rodolfo) Russo y a Héctor (Velárdez), que me dieron esta oportunidad”.

Mientras tanto, ya ha incursionado como jueza de línea en el torneo Integración y su experiencia es positiva. “Hasta ahora, en los partidos de inferiores que me tocó ser asistente, en lo que es afuera (el público) y los DT, no me faltaron el respeto”, rescató.

El agradecimiento hacia su familia y sus amigos, es notorio y necesario en esta actualidad de Melisa. “Hay muchas chicas a las que no les permiten jugar al fútbol. Les doy las gracias a mis viejos por permitirme ser yo”, sentenció.

“Y también les agradezco a mis amigos de la infancia, que siempre me incluyeron como un ‘chico’ más. Igual me cuidaban porque era una nena, aunque a veces me pegaban cada choque que me volaban hasta el paredón de la placita”, rememoró, con humor.

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