En líneas generales, cada vez que se habla de prohibir la pirotecnia, son los proteccionistas de animales los que se embanderan e intentan instalar el tema. Incluso durante la sesión del martes, al margen de la iniciativa de Adriana Casanovas, ingreso otro proyecto de ordenanza del mismo tenor, presentado por el Circulo Veterinario de Comodoro Rivadavia.
Sin embargo, hay un grupo específico de personas a quienes proteger de la pirotecnia o de los efectos que esta les causa: los que padecen autismo, algunos trastornos neurológicos y otros tipos de TGD o patologías; grupo sensible y olvidado además en el debate que viene siendo infructuoso en esta ciudad.
Así lo planteó Casanovas (FpV), la concejal que venía trabajando en la iniciativa durante 2016 y que la presentó oficialmente durante la primera sesión del año, para garantizar que existe el plazo para consensuarlo y avanzar " en una ordenanza seria y que de verdad sirva".
"Hay varios proyectos antipirotecnia, incluso hay uno del año 2014, y estoy absolutamente abierta a que analicemos todos, si hay artículos que mejoran el mío hacer modificaciones, todas las que sean necesarias siempre que no cambie el espíritu que es pirotecnia cero", enfatizó. "Yo lo que quiero es que salga, y por eso lo presento ahora", sostuvo.
En esta instancia el proyecto, que como se dijo es pasible de todas las modificaciones que lo enriquezcan, plantea la restricción absoluta para el almacenamiento, venta y uso -mayorista o minorista- de artefactos de pirotecnia y cohetería. Y plantea como única excepción a la norma el aniversario de la ciudad, aunque con condicionamientos: debe zonificarse para evitar todo riesgo de daños materiales, se operado por personal idóneo y haber personal de bomberos y defensa civil al momento de la detonación.
SEVERAS MULTAS
Mientras la concejal apunta a consensuar medidas similares con los municipios próximos para evitar la compra fuera del ejido, la base del ordenamiento reside en la aplicación de severas multas a todas las infracciones, penando desde a quien comercialice, como a quien utilice pirotecnia. Prevé incluso la multa a los padres en el caso de que las detonaciones hayan sido efectuadas por menores de edad.
"Pensé en un multas importantes porque creo que si no multamos a ese nivel no vamos a coincidir en el fin que es pirotecnia cero; no es lo mismo pagar una multa de $5.000 que de $40.000", graficó.
"Yo no quiero hacer un circo de esto, quiero que el proyecto salga, y tenemos que ser conscientes: no pueden estar todos tirando petardos a fin de año cuando hay familias que tienen que insonorizar o adaptar habitaciones, suministrarle algo a los nenes para que duerman y no sufran esas noches, o llevárselos a otro lado, como una de más mamás que conocí, que tiene un nene de 12 años con autismo, y que desde que tiene 3 se va hasta el cerro a las 23.30 de cada Navidad y Año Nuevo para alejarse de los petardos", dimensionó.
"Acá se trata de una cuestión humanitaria y de conciencia. ¿Cómo podemos permitir estas cosas?", cuestionó. Y añadió a la lista de motivos los lógicos peligros de daño material, incendios y heridos.
- 09 marzo 2017