Ocean Infinity mostró su lado más controvertido al intentar abandonar búsqueda del submarino

Bajo el argumento de que resultaba "inútil" seguir ampliando áreas de búsqueda en las profundidades de las aguas del Golfo San Jorge, la empresa norteamericana Ocean Infinity intentó interrumpir la búsqueda de ARA Juan. El anuncio lo hizo poco antes de mediodía de ayer, pero en las primeras horas de la tarde se vio obligada a dar marcha atrás con esa decisión a raíz de la generalizada indignación de familiares de los submarinistas desaparecidos y por las advertencias de la Armada Argentina para que cumpla con el contrato establecido.

Caleta Olivia (agencia)

A las 11 de ayer, el buque el “Seabed Constructor” de la empresa navegaba a una velocidad de 11.6 nudos, se encontraba en la posición geográfica 46°32´21” Latitud Sur y 58°28°27” Longitud Oeste y solo tenía operando tres vehículos sumergibles equipados con sensores (AUV) en la denominada Área 11.

A esa hora del día N° 43 de búsqueda operativa, los cuatro familiares de los submarinistas que se hallan a bordo -Luis Tagliapietra, Silvina Krawczick, Fernando Arjona y José Castillo- fueron citados por el director de la misión para darles a conocer una ingrata decisión.

La misma indicaba que el miércoles la empresa había determinado “suspender la búsqueda hasta el mes de febrero”, bajo el argumento de que “resultaba inútil seguir ampliando áreas”.

A modo de sutil consuelo también se les hizo saber que de todos modos iba a realizarse “un estudio pormenorizado en tierra de toda la data recogida (en fondo marino)”, para luego determinar cómo y por cuánto tiempo iba a continuar la búsqueda científica del ARA San Juan a partir de febrero de 2019.

Pero hubo algo más que llamó la atención: el buque modificaba su punto de reabastecimiento y cambio de tripulación que inicialmente se había anunciado para el 31 de octubre en el puerto de Comodoro Rivadavia.

Ahora optaba por ir al puerto chileno de Punta Arenas, donde podrían desembarcar los cuatro familiares y, supuestamente, también allí tendrían que hacerlo los veedores de la Armada Argentina si es que éstos no trasbordaban en altamar alguna nave de esa fuerza.

De hecho, al dirigirse a Punta Arenas, quedaba de manifiesto que la empresa pudo haber evaluado la posibilidad de evitar ser blanco de alguna manifestación de protesta en el caso de amarrar en el puerto chubutense.

INDIGNACION Y CAMBIO

DE POSTURA

Apenas de conoció que se iba a interrumpir la búsqueda de los 44 marinos desaparecidos el 15 de noviembre de 2017, otros familiares que residen en Buenos Aires, Mar del Plata y en diferentes localidades del interior del país, incluyendo a Comodoro Rivadavia -donde se encuentra María Tolaba (hermana del sonarista jujeño Antonio Tolaba-, expresaron su indignación, muchos de ellos a través de diferentes medios periodísticos.

La Armada tuvo que intervenir de inmediato ya que, por ser un organismo que depende del Ministerio de Defensa de la Nación, le habría recordado a Ocean Infinity que tenía que cumplir con las cláusulas de contrato que establece una búsqueda operativa de 60 días, por lo cual es probable que la haya advertido de llevar adelante acciones legales.

Oficialmente ese detalle no se mencionó en el parte oficial que a las 14 de ayer emitió la fuerza naval, el cual solo daba cuenta: “ante la solicitud de Ocean Infinity de suspender transitoriamente las operaciones”, se ha “coordinado” con la misma dar continuidad a la búsqueda “en cumplimiento del contrato vigente”.

Minutos antes, desde el navío en altamar, Luis Tagliapietra informaba a El Patagónico que aproximadamente entre las 13:30 y las 13:50 “tuvimos reunión con el director de la misión” quien “por un lado nos manifestó que quedó en suspenso la decisión comunicada por la mañana de suspender la búsqueda”.

“Esto significa que se terminará de inspeccionar el Area11 y mientras tanto decidirán que hacer”, dijo el padre del capitán de corbeta Damián Tagliapietra, uno de los tripulantes desparecidos con el sumergible el 15 de noviembre de 2017.

En tanto, no quedó en claro si con el obligado cambio de postura, el “Seabed Constructor” deberá recalar en Comodoro Rivadavia o bien irá a Punta Arenas.

TODO MUY SUGESTIVO

Con su frustrada “intentona” de ayer, la empresa no hizo más que abonar algunos mantos de sospecha de orden internacional que aluden a controvertidos objetivos bajo el paraguas de aceptar contratos de búsqueda a riesgo en los mares del mundo, es decir, no cobrar nada si no concreta un hallazgo.

Antes de llegar a la Argentina para buscar al ARA San Juan por lo cual se pagaría 7,5 millones de dólares si lo encontraba, el buque de Ocean Infinity había estado rastrillando una amplia área del Océano Indico para encontrar los restos del avión de Malasya Airlines desaparecido en marzo de 2014 con 239 personas.

No lo encontró y en cierta ocasión, durante varios días el “Seabed Constructor” de bandera Noruega estuvo misteriosamente “desparecido” por más de tres días”. Quedó la sospecha de que su verdadero objetivo era relevar el fondo marino en búsqueda de recursos naturales, sospechas que ahora se replican con el barrido de una vasta extensión de plataforma submarina argentina.

Los argumentos que tuvo para suspender la búsqueda del ARA San Juan no son para nada convincentes porque el CEO de la empresa, Oliver Plunket -quien estuvo en Comodoro Rivadavia el 7 de septiembre cuando el buque hizo su primera partida- les transmitió a los familiares de los desaparecidos gran confianza de hallar al submarino.

Además hay otro dato relevante que este diario informó: la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, había sugerido que uno de los sitios de búsqueda se realizara frente a la Península de Valdés.

La magistrada basaba sus apreciaciones en testimonios de un grupo de sonaristas de la corbeta misilística “Spiro”, quienes aseguraron haber captado sonidos de golpes de un objeto metálico de más de 30 metros, a unos 400 metros de profundidad y la mayoría de ellos creía que se trababa de pedidos de auxilio de tripulantes de submarino, algo que se produjo seis días después de su desaparición.

Pero Ocean Ininity, pese a tener tiempo “operativo” para ir a ese lugar, desoyó el pedido de la jueza, algo que abona aún más las sospechas que se tienen de sus propietarios que en gran parte son británicos, a pesar de que sus oficinas centrales están asentadas en los Estados Unidos.

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