Afirmó que no tuvo intenciones de matar al adolescente, sino que estaba cazando guanacos y que le apuntó a uno de ellos. "Si cometí un delito, de lo que no estoy seguro, estoy dispuesto a pagarlo", afirmó.
En la audiencia más importante del juicio oral y público contra Oscar Naya y su hijo Eduardo, quienes cazaban guanacos la tarde del 9 de diciembre último en la playa "El Sombrerito", el primero de los imputados se inculpó por el homicidio. Aseguro que disparó sin intención de matar a una persona, pero que está dispuesto a cumplir condena si así lo dispone el tribunal que imparte justicia.
Oscar Naya decidió hablar antes de los alegatos que se realizarán mañana. Está imputado como autor material del disparo que terminó con la vida de Emmanuel. La fiscal general Mirta Moreno ya anticipó que solicitaría para él una condena de 18 años de prisión por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Esta vez ante el tribunal y con la voz entrecortada Oscar Naya anticipó que no cuestionaría el trabajo técnico realizado por la Fiscalía y la querella. "Reitero el perdón. Como lo dije la primera vez, lo digo ahora y hasta el último de mis días: si cometí un delito, de lo que no estoy seguro, estoy dispuesto a pagarlo. Muchas gracias su señoría", afirmó.
PERICIAS
Además declaró el perito y jefe del área Criminalística de la policía de Trelew, Cristian Ansaldo, quien realizó pericias balísticas que fueron avaladas de manera coincidente por el comisario retirado Ladislao Aceves en representación de los imputados.
Los testigos de la Defensa son policías experimentados en armas, su uso y la potencia de disparos. Expuso un francotirador del Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP), entre otros efectivos. Ansaldo y Aceves coincidieron en que desde el lugar donde estaba la víctima de espaldas al mar y del sitio desde donde se habrían realizado los tres disparos a dos guanacos existe una distancia mínima de 795 metros. Los peritos afirmaron que desde el lugar de disparo resultaba muy difícil ver a los adolescentes y sus cuatriciclos.
No obstante, parados sobre el parante de la camioneta y sobre el techo del mismo vehículo es observable el casco que llevaba el joven, pero que resulta muy difícil dar en el blanco de haber tenido intenciones de hacerlo, argumentaron. Coincidieron en lo excepcional de esa posibilidad, por el mediano poder de fuego del fusil Mauser usado, la escasa calidad de la mira telescópica que sólo regula disparos hasta 200 metros y de los proyectiles usados.
Con la finalización de testimonios se incorporaron más pruebas periciales y las partes acordaron que mañana a partir de las 9:30 serán los alegatos.